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American Dream Series- La Historia de Rosa y Rafael Rodriguez

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Por Abigail Delgado

¿Que mejor momento para hablar sobre una historia de amor que en febrero? Las historias de amor no siempre son perfectas y si usted está viviendo su propia historia, probablemente ya sabe que estas no siempre pasan tal cual las queremos.

Algunas veces tenemos que probar diferentes zapatos antes de encontrar aquel que nos queda justo a la medida. Un zapato hecho para poder caminar con él por el resto de nuestras vidas. Rosa y Rafael Rodríguez fueron hechos a la medida pero tuvieron que pasar muchos años antes que la vida los llevara a encontrarse y unirlos como uno en un camino que los llevaría al alcance y construcción de su sueño americano.

Ellos vinieron a los Estados Unidos en diferentes puntos de su vida desde Republica Dominicana. Rafael Rodríguez tenía treinta y dos años cuando decidió venir a los Estados Unidos en 1992, buscando circunstancias más favorables que le permitiesen ayudar a sus hijos que dejo en su país.

Rafael puso sus ojos en la ciudad de Nueva York como punto de partida. En este lugar él vivió uno de los momentos más difíciles de su vida en este país. “Tenía dos trabajo de tiempo completo, uno era de 12 am hasta las 8 am y el otro era de 10 am hasta las 10pm, mi cama era cualquier lugar en el que yo pudiera poner mi cabeza a descansar, pero tuve que dejar este ritmo de trabajo porque no me estaba haciendo nada bien”, narró Rafael, quien tiempo después decidió mudarse a Connecticut donde consiguió encontrar empleos más estables.

En cambio, la historia de Rosa es un poco diferente. En 1970 cuando ella tenía once años de edad, sus papas decidieron dejar la Republica Dominicana para buscar una mejor vida en los Estados Unidos. Rosa tuvo la oportunidad de asistir a la escuela y aprender el idioma, sin embargo cuando llegó el momento de asistir a la Universidad sus padres no se lo permitieron y aunque uno de sus grandes deseos era convertirse en profesional, ella decidió obedecer el deseo de sus padres. “Mis padres eran muy estrictos y celosos y no querían que yo asistiera a la universidad, entonces mientras estuve en la secundaria tome todos los cursos posibles que implicaban negocios,” dijo Rosa. Tiempo después Rosa contrajo matrimonio y tuvo un bebe pero la unión no duro para siempre y ella tuvo que volver a la casa de sus padres.  No obstante, durante sus años de casada, ella tuvo la libertad de tomar sus propias decisiones y asistió a la Escuela de Belleza y también se convirtió en agente de bienes raíces, profesión la cual practicó por más de diez años.

Rosa y Rafael se encontraban cada uno en su camino para alcanzar sus sueños. Lo que ellos no sabían era que la pieza fundamental para alcanzar sus metas se encontraba en el hecho de conocerse el uno al otro. Fue en  Squantz Pond, donde un amigo en común los presentó y en aquel momento ellos no sintieron nada diferente en el aire ya que ambos se encontraban en diferentes relaciones. Pero con el tiempo la amistad se convirtió en amor y ellos decidieron en el 2004 unir sus vidas para siempre.

“Cuando comencé a conocerle, sentí que él tenía un buen espíritu y que era genuino y esto llamó mucho mi atención. Él no es como muchas otras personas que pretenden ser lo que no son,” dijo Rosa mientras mira a Rafael riendo.

Rafael por su lado vio en ella el espíritu de una guerrera, “Ella no es la clase de persona que espera que las personas le den nada, ella ha trabajado duro por lo que ella tiene”, y el continúa “ahora que estamos juntos, nosotros estamos el uno para el otro y discutimos las diferentes ideas sin tener que herirnos, nosotros siempre supimos que queríamos ser independientes y tener nuestro propio negocio y nosotros contábamos con la visión y la buena relación para empezar uno.

Trabajando en equipo, esta meta se convirtió en realidad el 2007, cuando ellos compraron una tienda de conveniencia en el 78 de White Street, el cual llamaron “Lulas Market”  en honor a la mama de Rosa. “Los primeros meses fueron difíciles, pero tomando dinero de aquí para ponerlo allá, conseguimos pagar nuestras cuentas,” dijo la pareja, quienes siempre contaron con el apoyo de familiares y amigos desde el comienzo. Mangos, yuca y queso son algunos de la gran variedad de productos que se pueden encontrar en la tienda. Lula’s Market ha crecido poco a poco a tal punto que el año pasado consiguieron comprar una segunda tienda llamada Spring Market, “comprar una segunda tienda fue realmente un reto porque esta estaba en muy malas condiciones en todos los sentidos. Ahora nosotros la estamos mejorando para servir mejor a nuestra clientela”

Rafael y Rosa están sumamente agradecidos por todas las oportunidades que este país les ha dado pero  creen que todavía no han conseguido alcanzar su sueño americano.

“Mi sueño Americano es despertarme  y saber que no tenemos que trabajar tanto como lo hacemos ahora,” dijo Rafael, y Rosa terminó sus palabras diciendo “El día en que podamos decir que nosotros estamos haciendo lo que nosotros queremos y no lo que nosotros tenemos que hacer, ese día diremos que alcanzamos el sueño americano”.

Hasta ese entonces ellos planean continuar trabajando y disfrutar del amor que este país hizo posible.

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