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Ciudadanía, el Común Denominador que Conecta a Todos los Estadounidenses

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Por Emanuela Leaf

Traducido por Jamal

Cuando estudiaba preguntas y respuestas de Civismo #100 (historia y gobierno) para mi examen de naturalización, la pregunta que me impresionó más fue la pregunta 55: ¿Cuáles son las dos formas en que los estadounidenses pueden participar en su democracia?

El manual enumera una serie de posibles respuestas. Uno puede participar votando, unirse a un partido político, ayudar con una campaña, unirse a un grupo cívico, unirse a un grupo comunitario, dar su opinión a un funcionario electo sobre un tema, llamar a sus senadores y representantes, apoyar públicamente u oponerse a un asunto o político , postularse a un cargo o escribir a un periódico.

Todas estas acciones nos recuerdan las libertades inherentes a una democracia como la de los Estados Unidos de América. La libertad de expresión. Libertad para adorar como desee. Libertad para ejercer la “vida, libertad y buscar la felicidad.”

Para mí y para mi familia, fue un largo viaje hacia la ciudadanía: más de una década de espera para obtener una tarjeta verde y otros cinco años más de espera para convertirnos en residentes permanentes con el fin de ser elegibles para la ciudadanía. Nuestro viaje, al igual que decenas de miles de otros inmigrantes que han solicitado sus tarjetas de residencia y siguen esperando a causa de los retrasos del gobierno, reflejan los problemas de nuestro sistema de inmigración.

Sin embargo, según el análisis más reciente de la Oficina del Departamento de Seguridad Nacional de Estadísticas de Inmigración, se estima que 8,8 millones de residentes permanentes legales son elegibles para solicitar la ciudadanía.

En esta edición, usted aprenderá sobre el proceso actual de ciudadanía de EE.UU., y el viaje que tuvo que hacer una joven de 20 años para obtener el derecho a votar en el único país que llama hogar.

Hay otros derechos y privilegios exclusivos que sólo son concedidos a través de la ciudadanía, aparte del derecho a votar y postularse para un cargo político. Estos otros derechos y privilegios son igualmente cruciales para hacer que un residente permanente se sienta parte de nuestro país.

Por ejemplo, está la posibilidad de viajar con un pasaporte de Estados Unidos, lo que le permite obtener la ayuda del gobierno de Estados Unidos en el extranjero si fuera necesario. Además, los ciudadanos estadounidenses generalmente tienen prioridad cuando solicitan traer miembros de su familia de forma permanente a este país, o cuando buscan empleo en agencias federales, ya que ciertos puestos de trabajo con las agencias gubernamentales requieren ciudadanía estadounidense. Lo más importante es el derecho a mantener su residencia. El derecho de un ciudadano de Estados Unidos a permanecer en los Estados Unidos no puede ser quitado.

Con estos derechos también vienen responsabilidades. Apoyar y defender la Constitución. Mantenerse informados sobre las cuestiones que afectan a su comunidad. Participar en el proceso democrático. Respetar y obedecer las leyes federales, estatales y locales. Respetar los derechos, creencias y opiniones de los demás. Participar en su comunidad local. Pagar la renta y otros impuestos honestamente y puntualmente a las autoridades federales, estatales y locales. Servir en un jurado cuando sea requerido. Defender el país si fuera necesario.

La ciudadanía es el común denominador que nos une y conecta a todos los estadounidenses, no por raza o religión, sino por los valores compartidos de la libertad e igualdad.

Si usted es elegible, debe dar ese paso. Conviértase en una voz para aquellos que usted conoce como indocumentados y que no pueden iniciar su camino hacia la ciudadanía. Vote, únase a un partido político y llame a sus representantes federales.

Si usted no es elegible, aún puede escribir a un periódico y darles a conocer los temas que le interesa, puede ser voluntario en su comunidad y puede esforzarse para aprender el idioma inglés y aprender sobre nuestra historia y cultura. Así, cuando llegue el momento, usted estará listo.

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