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Ciudadanía Estadounidense — La Única Manera de Viajar con Libertad

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

New America Media, Reportaje Noticiero, Anthony Advincula

MIAMI – Sarai Portillo, de 35 años, nunca pensó en convertirse en ciudadana estadounidense. Ella pensó que tener una tarjeta verde era suficiente para permanecer segura en el país.

“Yo solía decirle a mi marido que no estábamos hospedándonos aquí a largo plazo”, dijo. “El camino a la ciudadanía no estaba en nuestras mentes.”

Pero cuando ella regresaba de sus visitas a familiares en México, Portillo descubrió que debía ser examinada por segunda vez en los aeropuertos de los Estados Unidos. Los agentes tomaban sus huellas dactilares y luego la llevaban a otra habitación donde le hacían preguntas más detalladas.

Portillo no sabía por qué la elegían sólo a ella, pensando tal vez que tenía algo que ver con una boleta de infracción vehicular que le dieron mientras vivía en Portland, Oregon.

Al ser examinada, ella dijo sentirse como si estuviera siendo tratada “como una criminal.”

“Yo no sabía que [con una tarjeta verde] aún podían negarme [el reingreso a los Estados Unidos]. Era frustrante y aterrador”, dijo Portillo en una rueda de prensa a medios étnicos la semana pasada en Miami.

Un abogado de inmigración le aconsejó que la única manera de evitar la posibilidad de ser negada su reingreso o, en algunos casos, incluso ser puesta bajo proceso de deportación, era naturalizarse. Con la ayuda de un asistente social legal, ella se convirtió en ciudadana estadounidense en 2013.

Ahora ella puede viajar libremente, pasar más de seis meses fuera del país, y no preocuparse por la posibilidad de no ser permitida volver.

Portillo, quien habló con más de una docena de periodistas en una conferencia de prensa organizada por New America Media, alentó a otros inmigrantes a dar el paso de convertirse en ciudadanos. La reunión fue parte de la campaña New Americans, una iniciativa nacional para alentar a los residentes permanentes legales elegibles a solicitar la ciudadanía en Miami y otras ciudades de todo el país.

En el sur de Florida, incluyendo Miami, hay cerca de 500.000 inmigrantes que son elegibles para naturalizarse. Hay alrededor de 800.000 inmigrantes elegibles en el estado de Florida, y más de 8 millones en todo el país.

Sin embargo, el año pasado apenas un 8 por ciento de los inmigrantes elegibles solicitaron la ciudadanía. Algunos, como Portillo, no aplican para su naturalización ya que piensan, erróneamente, que una tarjeta verde tiene los mismos beneficios que ser un ciudadano de los Estados Unidos.

Otros no lo hacen por otros motivos, entre ellos, no poder pagar la cuota de $680 o estar preocupados por no aprobar el examen de ciudadanía en inglés.

En respuesta a estos desafíos, los defensores de la ciudadanía en el área de Miami dicen que “no hay tal cosa como un callejón sin salida” en cuanto al proceso de solicitud.

Ellos ofrecen servicios legales gratuitos para orientar a los solicitantes de principio a fin, desde la evaluación de sus casos, ayuda con los formularios, asegurarse de que la información sea completa y exacta, aprendizaje de inglés, preparación para la prueba y asistencia durante la entrevista real.

“Estamos ayudando a la gente no sólo [en] la parte legal, sino que queremos que ellos obtengan una imagen completa de cómo convertirse en un ciudadano de los EE.UU.”, dijo Evgeniya Nechyparenka, una trabajadora de casos de inmigración en el Comité Internacional de Rescate en Miami. “Cuando usted se convierte en ciudadano de este país, usted beneficia a la comunidad y la comunidad se beneficia de usted.”

Según María Rodríguez, directora ejecutiva de la Coalición de Inmigrantes de Florida, uno de los códigos postales con los ingresos más bajos del país es el sur de la Florida. Muchos residentes aquí son elegibles para el programa de exención de cuotas del gobierno cuando solicitan la ciudadanía, solo que no están conscientes de que existe.

“Sé que si uno tiene dos o tres hijos, las tasas pueden aumentar”, dijo Rodríguez. “Por lo que usted puede calificar para una exención de cuotas sobre la base de sus ingresos.”

Fabiola Valencia, quien acaba de conseguir su ciudadanía estadounidense hace dos semanas, aprovechó el programa de exención de cuotas. Su trabajo de tiempo parcial en una tienda no era suficiente para mantenerla a ella y a sus padres.

“Cuando me preguntaron por qué estoy solicitando una exención de cuotas, les dije que yo estuve viviendo con cupones de alimentos”, dijo la originaria de Perú. “No fue tan difícil.”

Hoy, Valencia dice que es “un privilegio ser ciudadana y vivir una buena vida. Es para mí un orgullo”, agregando, “Ahora puedo aplicar por mis padres”.

Krystina Francois, coordinadora de ciudadanía de Catholic Legal Services en Miami, dice que, económicamente, el gobierno gana más cuando los inmigrantes se convierten en ciudadanos y obtienen empleos mejor remunerados. Un estudio descubrió que el ingreso de un ciudadano recién naturalizado aumenta en un 10 por ciento.

“Siempre y cuando usted sea consistente con lo que pone en su solicitud de ciudadanía, no tiene nada que temer”, dijo Francois. “Ellos (los funcionarios de inmigración que entrevistan a los solicitantes de ciudadanía) en realidad son muy amables, a comparación de los que manejan otras solicitudes de inmigración. Ellos realmente quieren que uno se convierta en ciudadano de los Estados Unidos.”

Pero muchos, como Portillo, simplemente no están conscientes de los beneficios que nos separan a los ciudadanos de los residentes legales permanentes.

Rodríguez señaló que entre los caribeños en el sur de la Florida, los jamaiquinos tienen la tasa más alta de naturalización, en parte debido a su dominio del inglés y su plan de vivir en los Estados Unidos para siempre.

Los inmigrantes canadienses, por otro lado, tienen la tasa más baja de naturalización en el sur de la Florida, dijo.

“Simplemente es  el dominio del inglés que [los jamaiquinos’] tienen,” dijo ella, “y, para los canadienses, ellos piensan que no hay necesidad de convertirse en ciudadanos estadounidenses, ya que pueden viajar  fácilmente entre los EE.UU. y Canadá.”

Rose Coriolan, gerente de la estación de la radio haitiana WSRF 1.580 AM, dijo que algunos inmigrantes haitianos son reticentes en naturalizarse porque están preocupados de no pasar la prueba debido a su inglés limitado. Otros no planean quedarse por mucho tiempo en los Estados Unidos, dijo.

“Pero eso está cambiando”, dijo Coriolan. “Muchos haitianos se están dando cuenta de los beneficios de ser ciudadanos de los Estados Unidos. Debido a que tienen hijos que han nacido aquí, ellos también quieren vivir aquí durante su jubilación.”

Para Sarai Portillo, la ciudadanía estadounidense ha sido una experiencia que le cambió la vida. Ahora ella puede viajar libremente, y tiene planes futuros de traer a sus padres a vivir en los Estados Unidos con ella y su marido.

“Me sentí muy aliviada”, dijo Portillo. “Ahora realmente puedo decir que puedo quedarme en este país, siempre y cuando quiera.”

Para más información sobre la Campaña New Americans, visite www.newamericanscampaign.org.

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