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Connecticut Ante Otro Déficit de Mil Millones Luego de Siguiente Elección Estatal

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Por Keith M. Phaneuf

Desde que la administración del gobernador Dannel P. Malloy anunció que los recibos de impuestos estatales estaban retrasados debido a las débiles ganancias del mercado de valores, gran parte de la atención del Capitolio se ha centrado en el relativamente pequeño agujero que se abrió en el presupuesto actual.

Sin embargo, la pérdida proyectada de $100 millones en ingresos fiscales este año también exacerba un problema presupuestario mucho mayor a venirse justo después.

Malloy y los legisladores recaudaron $1.3 mil millones en impuestos, y cancelaron o postergaron ​​casi $500 millones en recortes tributarios aprobados previamente, para balancear el año fiscal actual y próximo.

Y la última tendencia en ingresos significa que las previsiones de déficit que se aproximan o exceden los mil millones de dólares deben ser resueltos poco después de las elecciones estatales del 2016.

“La creencia popular de que retornaríamos a un ciclo económico normal se ha desvanecido”, dijo el secretario de la Oficina de Política y Gestión, Benjamin Barnes, jefe de presupuesto de Malloy, a los periodistas del Capitolio durante una reciente conferencia sobre recibos de impuestos sobre la renta.

Durante los dos primeros años de gestión de Malloy, 2011 y 2012, Barnes dijo que él y muchos otros creían que la recuperación de Connecticut de la Gran Recesión, aunque lento a principio, finalmente se aceleraría e igualaría el crecimiento económico de los años 1990 y 2000.

“Nosotros prácticamente hemos cambiado nuestro punto de vista”, dijo. “Ciertamente mi persona, y una gran cantidad de economistas ortodoxos, han cambiado su punto de vista.”

Este cambio fue evidente hace poco más de una semana, cuando el gobierno anunció que los recibos de impuestos estatales ligados a las ganancias de inversión probablemente terminarían el año fiscal 2015-16 con $100 millones menos de lo esperado.

Para equilibrar el presupuesto, Malloy ordenó recortes de emergencia de los cuales casi dos tercios recayeron sobre los hospitales. Y debido a que estos fondos para hospitales calificaban a Connecticut para recibir más fondos federales, algo que las instalaciones también perderían, el golpe total a la industria fue de aproximadamente $190 millones.

Pero la pérdida de ingresos de $100 millones no se limita necesariamente sólo a este año fiscal.

Barnes mencionó el S&P 500, un índice bursátil basado en 500 de las mayores empresas en la Bolsa de Valores de Nueva York o en el mercado Nasdaq.

El mercado de valores, según fue medido por S&P 500, alcanzó su punto máximo el 21 de mayo y luego cayó un 6,4 por ciento desde entonces.

“No creemos que existe una reserva de ganancias (posibles de capital) proporcional al pasado” en un futuro económico inmediato de Connecticut, dijo Barnes. Y aunque los ingresos de impuestos relacionados con las inversiones son volátiles, “vemos una tendencia hacia abajo”.

Entonces, ¿es probable que la pérdida de ingresos de $100 millones este año fiscal se repita el 2016-17 y 2017-18?

“Sí, lo que está sucediendo hoy en día afecta lo que sucederá mañana”, añadió Barnes. “Pero no estamos en condiciones de tener que tomar esa decisión ahora mismo”.

Pero los líderes legislativos republicanos afirman que la oficina de presupuesto del gobernador demócrata está completamente equivocada sobre esto.

Connecticut elabora sus presupuestos en ciclos de dos años, y el segundo año del último plan bianual, o sea 2016-17, fue saldado en papel antes de que la tendencia negativa sea identificada. Incluso si el problema de los $100 millones surge el siguiente año fiscal, Barnes señala que podría ser resuelto si, por ejemplo, los legisladores hacen que los recortes de emergencia del gobernador ordenados este año sean permanentes.

Pero ¿qué pasa con el año fiscal que comienza en julio 2017, el primer año después del ciclo bienal actual? Según la Oficina no partidista de la Legislatura de Análisis Fiscal, ya existe un déficit importante de $927 millones integrado en las finanzas del Estado de ese año.

Aumentemos la pérdida de $100 millones por los recibos de impuesto sobre la renta, y el problema supera los mil millones de dólares. ¿Y si se trata de una tendencia que empeorará?

“Estaremos en una posición casi tan mala para el próximo ciclo presupuestario como en el actual”, dijo el líder de la minoría Themis Klarides, R-Derby, quien pidió a Malloy la semana pasada hablar con los sindicatos de empleados estatales sobre concesiones de salarios y beneficios.

Durante las elecciones para gobernador del 2014, Malloy insistió en repetidas ocasiones que él no aumentaría los impuestos si era reelegido, y desestimó las proyecciones no partidistas de un déficit importante incorporado en las finanzas postelectorales. Su contendiente republicano, el empresario de Greenwich Tom Foley, reconoció el déficit pero aun así prometió grandes recortes tributarios sin identificar casi ninguna reducción importante de gastos para cerrar el déficit.

Klarides dijo que Connecticut no puede permitirse el lujo de ignorar otra crisis presupuestaria inminente hasta que sea demasiado tarde. “Uno tendría que haber estado sordo, mudo y ciego el año pasado para no saber que nos dirigíamos a esto”, dijo.

“Nos dirigimos hacia un desastre”, dijo el líder Minoritario del Senado Len Fasano, republicano de North Haven, acusando al gobernador y sus compañeros demócratas en la mayoría de la legislatura “de seguir viendo todo con una falsa luz económica”.

Fasano estuvo de acuerdo con Klarides que las concesiones son necesarias ahora. “Creo que es momento de pedir a los empleados estatales a sentarnos para dialogar”, dijo.

Este debate y los últimos problemas de ingresos no significan que la economía de Connecticut no tiene ningún lado bueno. Barnes citó una tasa de desempleo reducida a casi el 5,3 por ciento. Pero gran parte del crecimiento de empleos ha sido en el sector laboral de servicios de baja remuneración, y los recibos de impuestos a la renta  con retención de sueldos tradicionalmente fluctúan mucho más lentamente de los que están vinculados con ganancias de inversión.

Esto significa que Barnes cree “que esta recuperación continuará a un ritmo más lento”. Pero también advirtió que cuando se trata de ganancias relacionadas con inversiones que producen alrededor del 40 por ciento de todos los ingresos tributarios, la reciente decisión de reducir los ingresos esperados en $100 millones de dólares quizás no sea el último de su tipo.

“Hay ciertamente un escenario razonable donde la caída de ingresos es mucho peor de lo que estamos elaborando en nuestras estimaciones actuales”, dijo Barnes.

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