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Cuando Llegue el Momento, Reinvéntese

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Por Angela Barbosa

 

A los 18 años, ella deseaba ser una azafata de aerolínea. Su amor por las cosas históricas y los viajes, además de ser una guía de viajes figuraba en su lista de posibles profesiones emocionantes, incluyendo ser una neoyorquina y correr en las maratones de Nueva York o Boston. Pero fue a sus 16 años que su aventura en una industria completamente diferente abrió las puertas a lo que se convertiría en su trayectoria profesional.

Olindina María Francisco-Pereira, o Dina, como muchos la conocen, de Union Savings Bank, un banco de la comunidad local establecido en 1866, descubrió su pasión por el trabajo con los clientes no muy lejos de su casa.

“Yo tenía 16 años y un mes cuando el 25 de marzo de 1985 entré por la puerta de la oficina principal del Union Savings Bank.”

“En ese tiempo había un programa en el banco llamado el programa de gestión para aprendices. Un presidente anterior, John Kline, a quien admiraba mucho, me puso en una nueva posición. Me dio el título de asistente vicepresidente, y de ahí es cuando yo comencé en mi ciclo de trabajo. Eso fue casi 10 años después de haber estado en el banco”, explicó.
En esos 10 años, Dina se graduó de WestConn con un título en administración de empresas a principios de 1990.

Otro punto clave en la vida de Dina ocurrió cuando conoció a su marido, José Pereira, y todas las estrellas se “alinearon”. La pareja tuvo dos hijos, Samuel, que ahora tiene 12 años, y Daniel, 10.

Por 1994, Dina asumió un papel de vicepresidente como directora de productos en Union Saivings. “Lo hice durante unos años, y manejé nuestro primer centro de llamadas. Empecé el centro de llamadas aquí en el banco”. Este centro fue una parte importante en el proceso de eliminación de largas colas de clientes que necesitaban ayuda.
“Los clientes eran redirigidos al centro para resolver sus preguntas, y para liberar al personal de las sucursales para que puedan atender a [otros] clientes.”

“Tengo el trabajo perfecto en este momento”, explicó Dina refiriéndose a su posición como asistente vicepresidente especialista en relación comunitaria. “Es mi oportunidad en formato empresarial, ser filantrópica con los fondos del banco y con el tiempo del banco. Tengo mucha suerte de poder hacer esto como representante de un banco que es tan bien conocido dentro de nuestra comunidad, y dentro de nuestra diversa base de clientes, especialmente en Danbury.

Después de 30 años, ¿qué otra cosa podría Dina traer a su trabajo? “Sí, el banco está celebrando 150 años de existencia. Creo que yo aporto con algo aquí todos los días, pero ¿cómo puedo ampliar mi círculo? ¿Qué más? ¿Cómo puedo reinventarme? Estamos bendecidos por tener una mentalidad y salud para poder atravesar por esto ciclos y aun así salir de ellos con una sonrisa”.
Después de haber tenido la oportunidad de estar expuesta a muchas cosas en la vida, la transición llegó a ser algo común para Dina.

“Provengo de una base humilde. Cuando visité la casa de mi suegro en un pueblo, tuve que lavar los platos afuera en un recipiente con agua, y me sentía contenta con eso, pero también contenta cuando me hospedaba en un hotel de cinco estrellas en Lisboa. ”

“No dejen que los obstáculos o ustedes mismos los detengan. Si hay alguna inspiración para la gente… si hay algún pensamiento o sueño que se les viene a la cabeza y que puede lograrse, háganlo. Por lo menos estúdienlo lo suficiente para poder decir ‘Sí, tengo los recursos’, o, ‘Déjenme buscar los recursos para hacerlo.'”

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