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Cumpliendo su Compromiso

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

 

Por Catherine Blinder

Cada año nuevo trae aquellas perennes Resoluciones de Año Nuevo. La resolución más popular, de lejos, gira en torno a cómo mejorar nuestra salud, por ejemplo comiendo mejor o haciendo más ejercicios. Si bien hay muchas maneras de hacer esto por nuestra cuenta, a veces ayuda ir a un gimnasio o inscribirse a clases. Los gimnasios y centros de fitness pueden ser grandes recursos, siempre y cuando usted entienda claramente lo que le están ofreciendo, y esté dispuesto a aprovechar todo lo que le ofrecen.

Los anuncios de televisión, Internet y periódicos abundan en esta época del año, prometiendo grandes ofertas para unirse a los gimnasios. Estas ofertas pueden incluir cosas tales como: no cobrarle cuotas de inscripción o registro, cuotas mensuales bajas, o ofertas de paquetes durante un período prolongado de tiempo. Si bien ninguno de estos puede ser beneficioso, asegúrese de entender lo que está recibiendo por su dinero, y comparar los costos finales con membresías de otras instalaciones.

Algunas preguntas que debe hacer antes de inscribirse:

  • ¿Qué tipos de instalaciones, equipos o características, como piscina y clases grupales son incluidos?
  • ¿Sus horarios se acomodan a los suyos?
  • ¿Qué tipo de apoyo ofrecen, como una orientación o formación personal gratuita?
  • ¿Cuál es su política si usted decide cancelar su membresía antes de tiempo?
  • ¿Puede pausar su membresía si viaja por un período prolongado?

Lo más probable es que el gimnasio requiera que usted establezca pagos mensuales automáticos, cobrándole ya sea de su cuenta bancaria o de su tarjeta de crédito. Esto no es necesariamente malo, pues elimina el dolor de cabeza mensual de recordar pagar, o que su membresía sea cancelado sin intención. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos costos serán cobrados sin importar si ha utilizado o no el servicio.

De hecho, los gimnasios tienen previsto que un gran porcentaje, o la mayoría, de sus miembros continuarán pagando sus honorarios sin utilizar las instalaciones. Así es como los gimnasios mantienen sus precios relativamente bajos.

Por lo tanto, la manera más importante de aprovechar el valor de su membresía es utilizarlo. Y, por supuesto, esa es la parte más difícil. Es por esto que durante las primeras semanas del año, prácticamente todo el mundo irá al gimnasio para cumplir su resolución de una vida más sana, y el lugar se llenará de compañeros entusiastas. Sin embargo, si usted es paciente y dedicado, para mediados de febrero la mayoría habrá regresado a sus viejos hábitos y ha decidido ir regularmente, ¡encontrará más espacio de clase y las filas serán más cortas para los equipos más populares!

Encuentre la forma de ser la excepción a esta regla. Comience con una meta realista, como ir al gimnasio una o dos veces por semana. Si trata de cambiar demasiado y muy rápido, como comprometerse a ir todos los días durante horas a la vez, sólo irá a fracasar. A medida que pase el tiempo y se acostumbre más a la rutina, podrá aumentar su horario.

Asegúrese de celebrar sus éxitos con hitos medibles, tales como:

  • Asistencia – prémiese a sí mismo por cada décima visita al gimnasio
  • Pérdida de peso – registre su peso en pequeños intervalos, como cada 2 libras
  • Aumento de fuerza – aumentando más peso a su entrenamiento
  • Mayor resistencia – estar más tiempo o viajar grandes distancias en las máquinas de cardio

La clave es ser constante. Los buenos hábitos, como la actividad física, se forman lentamente con el tiempo. Si logra mantenerse ahí durante seis meses o más, es más probable que pueda mantener ese ritmo a largo plazo. Y es ahí cuando realmente notará los frutos de su arduo trabajo. ¡Sólo asegúrese de hacer su tarea y comprender cuáles son las oportunidades y límites de su membresía de gimnasio!

Este artículo fue escrito por Catherine Blinder, directora de educación y divulgación del Departamento de Protección al Consumidor del Estado de Connecticut. Para aprender más sobre cómo el Departamento de Protección al Consumidor puede ayudarle, visítenos en línea en www.ct.gov/dcp.

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