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El Mensaje del Senado para las Trabajadoras Domésticas, ‘Ustedes Sí Existen, por Ley’

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Por Mark Pazniokas y Keith M. Phaneuf

Traducido por Jamal Fox

Hartford – A medida que el viernes (29/05) se convertía en sábado, cuatro mujeres brasileñas vistiendo camisetas negras idénticas se abrazaban, reían y parpadeaban para contener las lágrimas en una galería del Senado de Connecticut aparentemente tranquila. Su activista del grupo de presión, Bobby Shea, sonreía y trataba de callarlas, con poca convicción.

El senador Eric Coleman, D-Bloomfield, y co-presidente del Comité Judicial, alzó la vista en la sala del Senado y levantó su botella de agua en su dirección, en un brindis silencioso. El líder Minoritario del Senado Len Fasano, republicano de North Haven, rio y les mostró dos pulgares para arriba.

En una noche donde casi todos los demás del Capitolio del Estado estaban enfocados en una carrera por elaborar un acuerdo sobre el presupuesto antes de la fecha límite de la medianoche del 3 de junio, el Senado entregó a las cuatro mujeres una victoria política.

En una votación de 33-3, el Senado aprobó y envió a la Cámara un proyecto de ley que definiría a aproximadamente a unas 40,000 trabajadoras domésticos en el Estado como empleados, un reconocimiento negado hace 80 años con la aprobación de las leyes laborales del New Deal.

La medida fue un paso a medias, porque no garantiza un salario mínimo. Pero el reconocimiento otorga el derecho a quejarse contra la discriminación y el maltrato a la Comisión de Derechos Humanos y Oportunidades.

Para las cuatro mujeres, esto significaba una celebración.

Sus nombres son Natalicia Tracy, Iame Manucci, María Lima y Nina Siqueira, y ellas han sido una presencia regular en la Asamblea General de esta sesión, compitiendo con los cabilderos profesionales para obtener la atención de los senadores y representantes. Ellas dicen que Shea fue su mentor y guía.

Una y otra vez, ellas relataron sus historias, cuentos de explotación como niñeras, amas de casa y de otras empleadas domésticas excluidas de las leyes de salarios y horarios y otras protecciones otorgadas por las leyes laborales estatales y federales. Tracy, ahora activista del Centro Brasileño de Inmigrantes, cuenta que ella fue obligada a trabajar durante dos años en Boston.

Manucci, la hija de una trabajadora doméstica que también trabajó en limpieza antes de ir a la Universidad de Seton Hall, donde se graduó el año pasado con un título en relaciones internacionales, coordinó su campaña en Connecticut. Lima y Siqueira tienen una larga historia en el trabajo doméstico.

En marzo, el Comité de Empleados Públicos y Laborales reportó su proyecto de ley para la Cámara, justo un poco antes de la fecha límite del comité. Ha estado esperando una acción en el Senado.

Y ahí es donde las mujeres alojarse por varios días. Fasano les dio de comer una noche, compartiendo la comida que había ordenado para su caucus republicano. Ellos hablaron de su proyecto de ley y Fasano les prometió su voto.

“Ellas se quedaron aquí cada noche”, dijo Fasano. “El sistema se trata de esto: que la gente pueda ingresar al Capitolio para conseguir el mismo acceso que los cabilderos pagados.”

Ellas al principio solicitaron que los trabajadores domésticos sean cubiertos por la ley de salario mínimo del estado, pero llegaron a un compromiso, y a cambio aceptaron una ligera ampliación de la definición de empleados bajo la ley estatal.

La ley estatal ahora define a un “empleado” como “cualquier persona empleada por un empleador, pero no incluye a ninguna persona empleada por los padres, cónyuge o hijo de dicho individuo; o bajo el servicio doméstico de cualquier persona.” El proyecto de ley eliminaría las últimas ocho palabras.

“Esto otorga a los trabajadores una herramienta, un sentimiento de que, ‘Sí, me importa'”, afirmó Tracy.

Manucci dijo que esto representa un reconocimiento: “El reconocimiento de que uno tiene la dignidad que cualquier otro trabajador tiene, que usted existe – por ley.”

Luego de la votación, las mujeres corrieron por las escaleras de piedra de la galería de cuatro pisos para saludar a Fasano mientras él salía de la cámara del Senado un piso más abajo. Ellas se turnaron para abrazarlo, y luego insistieron en tomarse una foto con él.

Otros grupos de presión, en su mayoría agotados por el largo y lento proceso de suspensión, sólo atinaron a observar.

Nota del Editor: Un proyecto de ley que define al «trabajador doméstico» fue aprobado por la Cámara y el Senado, y ahora espera a la firma del gobernador Dannel P. Malloy para convertirse en ley o ser vetado.

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