Share

El Siguiente Gran Esfuerzo: Obteniendo Cuidado de Salud, y no Sólo Seguros, para la Gente

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Por Arielle Levin Becker |  10 de agosto de 2015

Traducido por Jamal Fox

Esta es la primera historia de una serie ocasional sobre las principales cuestiones que afectan la atención de salud a causa de la Ley de Cuidado de Salud Asequible.

Rebecca Santiago tomó un montón de papeles sobre Obamacare mientras conversaba con desconocidos en la feria de salud ubicado en una calle de Hartford al frente de dos refugios para desamparados. Ella quería saber si tenían seguro de salud y, quizás más importante, si lo usaban.

Uno era Darin Zollarcoffer, de 48 años. Él tenía cobertura, pero ningún doctor de atención primaria.

“¿Por qué no?”, preguntó Santiago.

“¿Honestamente?”, respondió Zollarcoffer.”Tengo miedo a los médicos y hospitales. Cuando uno los visita, ahí es cuando uno se enferma, y todo empieza a ir mal”.

De esta forma, Santiago comenzó con su estrategia para convencerlo a recibir atención.

Hace un año, la conversación probablemente habría sido diferente. Santiago, una enfermera navegadora de salud comunitaria del Centro Curtis D. Robinson para la Igualdad en Salud del Hospital St. Francis y el Centro Médico en Hartford, ayudó a decenas de residentes de Hartford a inscribirse para recibir cobertura como parte de la ley federal de salud.

Pero cuando ella les visitó nuevamente, descubrió que tener cobertura no se había traducido necesariamente en recibir atención médica.

“El acceso se convirtió en el mayor problema”, explicó Santiago: “La gente no puede obtener atención primaria, y no saben qué hacer con su tarjeta de seguro.”

Por este motivo, Santiago ha reformado sus esfuerzos de alcance que ahora incluyen lecciones sobre cómo usar seguros y simulacros de entrevistas para ayudar a las personas a sentirse cómodos haciendo preguntas a los médicos. Ella trabaja para hacer que los nuevos asegurados visiten a sus médicos de atención primaria. En algunos casos, esto significa llamar y buscar uno que acepte a pacientes de Medicaid en su área, o convencer a aquellos que, como Zollarcoffer, no están dispuestos a ver a un médico. En algunos casos, ella tuvo que llevar a los pacientes en persona a una clínica en St. Francis para ser atendidos.

Desde que las disposiciones principales de la ley federal de salud fueron emitidos el año pasado, se prestó mucha atención para registrar a la gente a un seguro privado o Medicaid. Pero ahora el enfoque de los grupos de atención médica, seguros y de defensa se está convirtiendo en lo que viene después: asegurarse de que las personas que obtuvieron cobertura lo utilicen para mejorar su salud, y garantizar que el sistema de salud se adapte para satisfacer sus necesidades. Son cosas que podrían ser mucho más complicados que inscribirlos para tener cobertura.

Entre las grandes preguntas están:

  • ¿Los recién asegurados podrán encontrar médicos que los atiendan?
  • ¿La gente sabe cómo usar su seguro?
  • ¿Podrán las personas comenzar a usar más atención preventiva, en lugar de esperar hasta que se enfermen y requerir de servicios más costosos?
  • ¿Podrá el sistema de atención médica cambiar de forma que se adapte a estas metas, evolucionando de un sistema que se preocupa por los enfermos a uno principalmente enfocado (además de ser financieramente gratificante) en mantener a la gente sana?
  • ¿Y al hacer esto se podrá controlar los costos que están consumiendo cada vez más los presupuestos gubernamentales, empresariales y familiares?

Para Victoria Veltri, defensora de cuidado de salud, asegurarnos de que la gente obtenga atención primaria es “la próxima frontera”.

“Todo el mundo está tratando resolver este problema”, dijo.

“Tener una tarjeta [de seguro] es agradable, pero ¿qué debemos hacer para asegurarnos de que realmente estemos juntando nuestros esfuerzos para lograr que las personas sean atendidas cuando lo necesitan?”, preguntó Veltri. “Esto es algo que realmente requiere mucha atención.”
Funcionarios de Access Health CT, el mercado de seguros de salud del estado, también están tratando de determinar cómo ayudar a la gente a saber utilizar mejor su cobertura y navegar por el sistema de atención de salud. Una encuesta reciente de los usuarios con seguro privado descubrió que el 28 por ciento no tenía un médico de cabecera y el 36 por ciento no había usado sus planes de seguro. Jim Wadleigh, presidente, describió esta última estadística como alarmante.

Santiago está entre aquellos que tratan de asegurarse de que las personas con cobertura realmente puedan utilizarlo.

Además de su trabajo en St. Francis, ella es presidente del Capítulo de Hartford de la Asociación Nacional de Enfermeras Hispanas, que tiene la importante iniciativa de educar a la gente sobre la ley de salud y ayudar a las personas a obtener cobertura.

Ella da presentaciones, a menudo en iglesias y organizaciones religiosas, y escucha las historias de la gente. Conjuntamente, esto le ayuda a ilustrar los desafíos variados pero a veces complejos de asegurarse que las personas reciban la atención que necesitan.

Algunas personas con Medicaid han luchado por encontrar un médico que los acepte, dijo Santiago, mientras que otras personas con seguro privado están preocupados por tener que pagar miles de dólares por su cuidado antes de que sus planes con deducibles altos comiencen a aplicarse.

A menudo, las personas se sorprenden al saber que algunos servicios preventivos están cubiertos sin costo alguno, incluso si tienen planes con grandes deducibles. Ella conoció a algunas personas aseguradas que planeaban ir a una feria de salud para recibir exámenes gratuitos porque temían que tendrían que pagar en la oficina de un doctor.

Algunos no tienen ningún tipo de seguro, usualmente porque no pueden pagar sus primas y lo dejaron, o no están en el país legalmente y no son elegibles para una cobertura subsidiada o Medicaid. Santiago busca ayuda para ellos, ya sea para ver si califican para recibir asistencia financiera en St. Francis, o para recibir exámenes gratuitos y atención en el Centro Curtis D. Robinson, o en la Casa Malta House of Care, una clínica gratuita que ofrece atención a bordo de un Winnebago. Ella no quiere que la gente escape de una conversación pensando que no tienen derecho a una asistencia médica.

“Siempre hay una opción para ellos”, dijo.

También hay otras razones menos tangibles por la que las personas evitan buscar atención, cosas que Santiago trata de abordar durante la feria de salud.

Un hombre con un historial familiar de cáncer de próstata comenzó a alejarse cuando Santiago mencionó unos exámenes de detección de la enfermedad.

“¡Ellos ya dejaron de realizar exámenes rectales digitales!”, ella le dijo. “Eso es lo que tengo que decir a todos los hombres. Es opcional”.

Santiago habló con otro hombre en español y descubrió que él tiene diabetes, hipertensión y un trastorno de salud mental, y que no podía encontrar un médico de atención primaria. Para Santiago, él es una bandera roja: Es el tipo de paciente que, sin una fuente regular de cuidado, probablemente se aparecerá en una sala de emergencias.

“Él es una bomba de tiempo”, dijo. Ella planeaba hablar con el director médico de una de las clínicas de St. Francis sobre él.

Para ganar terreno al hablar de cuidado de salud, ella a menudo habla sobre otros temas, y luego hábilmente cambia la conversación y habla sobre el cuidado de salud.

Gran parte de la conversación con Zollarcoffer, de 48 años y sin un médico de cabecera, se centró en las rivalidades del béisbol. Él es de Boston. Ella es de Bronx. Ellos bromearon un poco sobre los campeonatos.

Él mencionó su miedo sobre los médicos y hospitales. Pero eso no es lo único que le impide recibir atención.

Zollarcoffer estuvo viviendo en un refugio durante dos meses. Tiene diabetes y necesitaba un médico de atención primaria, pero hubo cosas que se interpusieron, explicó en una entrevista. Uno fue la restricción de cuándo podía salir del refugio durante su primer mes de estadía, lo que hizo difícil llegar a un centro de salud comunitario para ver a un médico. También luchó con la depresión a veces, y sabía que debía hacer cosas como ir a citas médicas establecidas cuando sentía ganas. “Hay algunos días donde no puedo ir a ningún lugar”, dijo.

El padre de Zollarcoffer murió de cáncer de próstata. Santiago explicó que estaba en mayor riesgo de contraer  la enfermedad porque es afroamericano. Entonces ella le sugirió que la visite en el Centro Curtis D. Robinson más tarde ese día.

“Hoy tomaré una muestra de sangre sin costo alguno”, le dijo.

Luego aumentó su oferta: Revisaré sus resultados de la prueba y le diré si hay alguna razón para preocuparse, le dijo. Le puedo poner en contacto con un urólogo. Todas las decisiones sobre qué hacer dependerán de usted.

“No puedo creerlo”, dijo Zollarcoffer finalmente. “Fui engatusado por una neoyorquina. Estaré allí. ”

Ellos chocaron sus cinco antes de que él se fuera.

LEYENDA – FOTO 3: ARIELLE LEVIN BECKER / CTMIRROR.ORG

Rebecca Santiago, enfermera navegadora de cuidado de salud comunitaria, en el Centro Curtis D. Robinson para la Igualdad de Salud en el Hospital St. Francis y el Centro Médico en Hartford.

Leave a Comment