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En desafío a Malloy, legisladores proponen un aumento de ingresos de $1.800 mil millones

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Por Keith M. Phaneuf 

Traducido por Jamal Fox

El 29 de abril, un importante panel legislativo contrarió al gobernador Dannel P. Malloy al recomendar un plan que aumenta los recibos de impuestos y cuotas estatales por más de $1.8 mil millones en los próximos dos años fiscales, incluyendo más de $540 millones en nuevos impuestos a la renta para los ricos y una revisión de los impuestos sobre las ventas.

El paquete, aprobado en una votación del partido por el Comité de Finanzas, Ingresos y Vinculación, controlado por los demócratas, incluye cerca de $1.3 mil millones en aumentos a los impuestos, a la vez cancelando o postergando casi $500 millones en recortes de impuestos que debían comenzar el próximo bienio.

El nuevo plan también impondría nuevos e importantes aumentos tributarios a las corporaciones y hospitales, y autorizaría a la Lotería de Connecticut a instalar lotos en bares y restaurantes.

La propuesta de los ingresos exacerba una creciente tensión entre Malloy y sus compañeros demócratas en la mayoría de la Asamblea General.

El gobernador, que hizo campaña con la promesa de no aumentar los impuestos a pesar de las grandes proyecciones de déficit para el 2015-16 y 2016-17, propuso un aumento de impuestos netos de $360 millones al presupuesto de dos años que presentó en febrero. Pero también recomendó cientos de millones de dólares en recortes a los servicios sociales, reducciones que el Comité de Asignaciones restauró en gran medida la semana pasada.

“No puedo decirles cuántas personas me buscaron, llamaron, o enviaron correos electrónicos en desesperación”, dijo el representante Russ Morin, D-Wethersfield, sobre los posibles recortes. También indicó que era razonable pedir a los hogares más ricos de Connecticut pagar más tomando en cuenta lo que está en juego.

Este posible aumento de impuestos netos, el único más grande, implica los impuestos sobre la renta y lo que equivaldría al cuarto aumento de este impuesto desde su promulgación en 1991.

Se enfocaría exclusivamente en los hogares ricos de dos maneras:

Aumentando la tasa marginal máxima del 6,7 por ciento al 6,99 por ciento.

Y estableciendo un recargo del 2 por ciento a los ingresos de ganancias de capital.

Ambos aumentos de las tasas se aplicarían a las ganancias anuales de más de $500.000 para individuos y más de $1 millón para las parejas.

El senador John Fonfara, D-Hartford y co-presidente del comité de finanzas, señaló que un análisis de las responsabilidades fiscales estatales completado en diciembre pasado por el Departamento de Servicios de Renta demostró que los hogares que ganan menos de $48,000 al año pagan la mayor parte de sus ingresos, más del 23 por ciento, para cubrir sus obligaciones tributarias estatales y locales. Y la mayor parte de esta responsabilidad implica impuestos locales a la propiedad.

“El extremo más bajo es el que paga más”, señaló Fonfara. “Creo que es necesario una perspectiva.”

Pero el senador republicano superior en el comité de finanzas, L. Scott Frantz de Greenwich, predijo que el alcance de los aumentos de impuestos ahuyentaría a los negocios y residentes fuera del estado.

“Creo que mucha gente se siente muy decepcionada”, dijo Frantz.

Los grandes déficits proyectados para los próximos dos años fiscales, $1.3 mil millones y 1,4 millones, respectivamente, fueron proyectados desde hace casi un año, y el gobernador y la legislatura han tenido mucho tiempo para encontrar mejores opciones que los grandes aumentos de impuestos, añadió Frantz. “Esto ahuyentará muchísimo a cualquiera que piensa venir a Connecticut.”

Malloy ignora aumento de impuestos para los ricos

La administración Malloy ignoró el aumento de impuestos propuesto para los ricos y reaccionó a un impacto mínimo en los contribuyentes de ingresos medios.

El gobernador, quien fue el alcalde de Stamford durante 14 años, tradicionalmente ha instado en ser precavidos al considerar aumentos a los impuestos sobre los asalariados de altos ingresos, muchos de los cuales residen en el condado de Fairfield.

El plan 2011 del gobernador para cerrar un déficit presupuestario gigante del Estado incluía aumentar la tasa impositiva máxima de 6.5 a 6.7 por ciento. Pero Malloy, quien dijo que la tasa máxima de Connecticut debe mantenerse competitiva con el de otros estados vecinos, también argumentó en su discurso presupuestario del 2011 que “a pesar que yo creo en un impuesto progresivo sobre la renta, no creo que debamos castigar al éxito o a la riqueza.”

Malloy fue cauto en su comunicado, enfocando sus comentarios explicando que ampliar la base de las ventas de impuestos afectaría a los hogares de ingresos medios. Sin embargo, el impuesto extendido sobre las ventas sería compensado en gran medida por la reducción de las tasas de impuestos de ventas y nueva reducción de impuestos de propiedad.

El gobernador “optó por tomar decisiones difíciles, incluso impopulares, para que las familias y pequeñas empresas comunes y corrientes no tengan que pagar más cada día en nuevos impuestos”, escribió la oficina del gobernador en un comunicado el miércoles “El plan de impuestos emitido hoy tiene un enfoque muy diferente. En pocas palabras, pide demasiado de la clase media y pequeñas empresas de Connecticut.

“A pesar que el gobernador aprecia el trabajo del Comité de Finanzas y revisará su presupuesto en su totalidad, él cree firmemente que se requieren decisiones difíciles hoy en día con el fin de garantizar un futuro más brillante para las familias comunes de Connecticut”, continuó el comunicado.

Una subida de impuestos en ventas netas, y un alivio a los impuestos de propiedad

El segundo componente principal del plan del comité reacondiciona la segunda mayor fuente de ingresos del presupuesto estatal: el impuesto sobre las ventas.

El plan amplía la base imponible de ventas de manera significativa, imponiendo o aumentando la tasa en decenas de servicios nuevos, incluyendo dos áreas muy sensibles para las empresas: Servicios de procesamiento de datos y contabilidad.

La Asociación de Empresas e Industria de Connecticut advirtió en repetidas ocasiones esta primavera que la aplicación del impuesto sobre las ventas a los servicios empresariales debilitaría el crecimiento de empleos previstos para el estado este año.

La ampliación del impuesto sobre las ventas podría recaudar más de 730 millones dólares en nuevos ingresos en los próximos dos años.

Pero esto sería contrarrestado de dos maneras.

En primer lugar, la tasa de 6,35 por ciento de impuesto sobre las ventas cambia en dos etapas. El 1 de octubre de 2015, la tasa para los consumidores sigue siendo la misma. Sin embargo, el impuesto sobre las ventas se dividiría en una tasa estatal de 5.85 por ciento y una tasa municipal de 0,5 por ciento. Y el 1 de julio de 2016, la tasa estatal caería de nuevo a 5,35 por ciento. Combinado con la tasa municipal, la tasa efectiva cobrada a los consumidores quedaría en 5,85 por ciento para el 1 de julio.

En segundo lugar, el plan del comité enviaría más de $700 millones en recibos de impuestos sobre las ventas a las ciudades y pueblos, $294 millones entre 2015-16 y $409 millones entre 2016-17. Y la legislatura usaría una maniobra contable controversial para mover estos pagos afuera del tope constitucional de gastos.

Algunos de estos fondos serían transferidos a las ciudades y pueblos como parte de un plan para limitar los impuestos de propiedad municipal en los vehículos motorizados. Las comunidades serían excluidas de recaudar un impuesto a la propiedad de más de 29.36 millones. Pero aquellos que tuvieron que bajar su tasa de impuesto a la propiedad para cumplir recibirían ingresos fiscales de ventas para compensar esa pérdida de ingresos. Los analistas legislativos dicen que esto proporcionaría alivio a 57 comunidades con tasas de impuestos mayores, y los centros urbanos serían los más beneficiados con este alivio.

Algunos de esos ingresos fiscales de ventas también se utilizarían para reforzar un programa estatal existente que reembolsa a las comunidades por sus pérdidas de ingresos vinculados a inmuebles de propiedad del estado, colegios u hospitales. Estas propiedades están exentas de pagar impuestos municipales.

El partido republicano afirma que el plan era sorpresa para el público

La minoría republicana en la legislatura reclamó, señalando que las subidas de impuestos a la renta y la mayoría de los cambios en los impuestos de ventas no se habían discutido en las audiencias públicas.

“Hay poca confianza en el gobierno y la política hoy en día”, dijo el líder de la minoría Themis Klarides, R-Derby. “¿Les podemos culpar?”

Klarides y Fasano enviaron una carta a los líderes demócratas en la Cámara y Senado instándolos a una audiencia pública sobre estas propuestas.

Las empresas están enojadas

Las empresas también están dolidas con el plan de la comisión, que impone unos $350 millones en nuevos impuestos sobre el bienio al restringir los créditos e imponer otros cambios en las normativas.

“Sinceramente creo que Connecticut va por el camino equivocado”, dijo Joseph F. Brennan, presidente de la Asociación de Empresas e Industria de Connecticut. “Esto va mucho más allá de los negocios.”

“Sufrir un aumento masivo de impuestos como el que estamos viendo en esta propuesta,” Brennan agregó, “realmente me dice que no estamos enfocados donde deberíamos estarlo.”

Los hospitales se enfrentan a otro aumento de impuestos

Los hospitales también sufrirían un aumento de impuestos bajo el marco del plan de comité.

Se recaudarían $321 millones en impuestos nuevos de los hospitales, pero a la vez se devolvería esos fondos a la industria para acceder a más asistencia federal de Medicaid.

Pero los hospitales se resisten y afirman que ya fueron quemados usando este método antes.

El Estado impuso un impuesto a los hospitales de $350 millones por año en 2011-12 y en un principio utilizó los fondos para ayudar con $400 millones en pagos a los hospitales. Pero en los últimos tres años el impuesto sigue siendo el mismo mientras que los pagos anuales han disminuido gradualmente a $96 millones.

Keno y otros cambios

El comité también ha dado luz verde para instalar Keno en los bares y restaurantes de Connecticut. Keno es un juego centralizado de lotería, cuyos resultados se difunden en pantallas en los bares, restaurantes y tiendas de los estados donde son ofrecidos, incluyendo Nueva York y Massachusetts. En Nueva York, una lotería se realiza cada cuatro minutos.

El juego es crucial para ayudar al sistema de la lotería del estado mantenerse económicamente competitivo a futuro, según funcionarios de la Corporación de Lotería de Connecticut.

El Estado tendría que negociar y llegar a un acuerdo con las tribus que administran sus dos casinos en el sudeste de Connecticut antes de poder instalar el Keno, que probablemente no comenzaría hasta diciembre o enero. El pacto entre el Estado y las tribus les otorga derechos exclusivos para ofrecer ciertos juegos de casino, y ambas partes han reconocido que el Keno cae bajo ese acuerdo.

Según los analistas no partidistas, incluir el juego recaudaría $43,6 millones en los próximos dos años.

La reducción de impuestos aprobada previamente y que fue cancelada o postergada bajo el plan de la comisión de finanzas incluye:

– Restauración de la exención del impuesto sobre las ventas en ropas que cuestan menos de $50

– Poner fin al pago del impuesto adicional para corporaciones

– Restaurar el Crédito por Ingreso del Trabajo (EITC) de 27.5 por ciento a 30 por ciento del crédito federal

– Aumentar una exención de impuestos para los contribuyentes solteros

– Y eliminar los límites a los créditos fiscales disponibles para empresas de seguros y cinematográficas.

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