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Finalistas al Veterano del Año del Sueño Americano 2015

Este artículo también está disponible en: Inglés

Emanuela P. Leaf

Nota del Editor: El Premio al Veterano de Año del Sueño Americano tiene como objetivo reconocer a los inmigrantes mayores de 17 años que sirven o han servido en las fuerzas armadas, se han comprometido en defender nuestro país y enfrentado muchos desafíos a lo largo de su viaje para lograr su sueño americano. En esta categoría de premiación, dos finalistas han sido seleccionados y han recibido dos entradas para asistir a la gala. En la noche del 16 de mayo, se dará a conocer a un ganador, que recibirá un premio de $3,000 y la estatua de Premios al Sueño Americano, y su nombre aparecerá permanentemente en una placa en el Ayuntamiento de Danbury en honor a los Premios al Sueño Americano de Tribuna.

A continuación tenemos un resumen de las historias de nuestros finalistas del Premio al Veterano del Sueño Americano 2015.

 

Carlos Mora Jr.

Carlos Mora Jr. nació en Mexico, Distrito Federal, en 1984. Llegó a este país a la edad de 2 años y medio. Su madre lo matriculó en Head Start School de Danbury a sus 4 años. Ahí fue cuando surgieron algunas de las barreras para vencer. El idioma era uno de los más grandes obstáculos. Sin embargo, Carlos hizo lo que pudo para adaptarse a este país. Sin embargo la discriminación y el prejuicio siempre permanecieron de una u otra forma en sus años siguientes de estudio.

Cuando el completó su 5to año de primaria, Carlos y su madre se mudaron a la vecindad de Eden Drive, de Housing Authority Complexes.

“En ese vecindario había drogas y violencia. Carlos con su bondad y compasión se destacó siempre de los demás niños. De adolescente él siempre luchaba por las causas justas, compitiendo siempre por ganar un lugar en la sociedad sin caer nunca en vicios o crímenes,” contó su madre sobre Carlos en su carta de nominación al premio.

Carlos se graduó de Henry Abott Tech y fue nombrado capitán del grupo de Cross country en la escuela. También lo nombraron el rey de su fiesta de graduación por su excelente cooperación con otros chicos de la escuela.

Desafortunadamente, cuando Carlos quiso asistir a la universidad las puertas se cerraron ya que él todavía no tenía su residencia legal. Sin embargo esto no lo detuvo. Él asistió a la universidad de Norwalk Community College viajando casi todos los días.

Así trabajando de día y estudiando en las noches Carlos logró completar dos años de universidad y obtuvo su título de asociado.

Luego de convertirse en residente, y con sus pensamientos constantes hacia la justicia y soberanía de este país, él decidió incorporarse a U.S. Marines Corp.

Fue algo muy emotivo pues él había logrado muchas metas importantes como marino.

Él permaneció 2 años en la base de Japón a cargo del grupo de Motor T, donde lo ascendieron a Lance Corporal. También estuvo en Corea del sur en el conflicto con Corea del norte. Cuando regreso le dieron el titulo de Corporal. Carlos orgullosamente fue nombrado para representar al estado de Connecticut en un evento importante en Japón. Actualmente, él está en la base de Camp Lejune, en Carolina del norte, cumpliendo entrenamientos especiales pues será trasladado en septiembre al mar mediterráneo a una nueva misión. Regresará a fines de este mes luego de su entrenamiento.

El pasado 13 de Abril él puso una pausa a su entrenamiento para una ceremonia muy especial y finalmente nacionalizarse como americano. “Él tuvo este deseo por representar digna y orgullosamente sus raíces latinas en cualquier parte del mundo donde él se encuentre,” escribió su madre.

 

Maria C. Alves

María tenía siete años cuando llegó a los Estados Unidos en 1986 desde Brasil. Sus padres se separaron cuando ella era muy joven y, en 1982, su padre se mudó a los Estados Unidos.

Al igual que muchos otros inmigrantes que vienen a este país, ella no hablaba inglés. En 1986, ella comenzó a asistir a la escuela pública y con la ayuda de sacerdotes de habla hispana y portuguesa, ella comenzó a entender el inglés. Ella siguió luchando con el idioma y estaba motivada para aprenderlo por su cuenta.

Ella se graduó de la escuela secundaria en 1997 y se unió a la Reserva del Ejército de los Estados Unidos, donde sirvió ocho años.

“Ella se unió al ejercito porque cree en el sueño americano y consideró que esto era una buena manera de dar las gracias y comenzar una nueva experiencia en su vida. Ella nunca fue desplegada a algún conflicto importante, pero en esos ocho años de servicio ella pudo y estuvo dispuesta a dar el último sacrificio para su nuevo país”, dijo el sargento mayor Al Almeida.
Debido a que sus padres no tenían los recursos para enviarla a la escuela, la Reserva del Ejército le brindó la oportunidad de asistir a la universidad. Recibió numerosos premios y distinciones militares durante sus ocho años de servicio.

“Estoy muy orgulloso de los logros de María, ya que ella era una de mis soldados subordinados durante el período de 1999-2002. Vivir cada día sabiendo de sus luchas personales y familiares, ella continúa logrando la excelencia al criar a sus dos hijos maravillosos. En su pensamiento, ella cree que está viviendo el sueño americano que muchos de nosotros nos esforzamos por lograr”, afirmó Almeida, quien agregó, “Maria Alves es una gran patriota, ciudadana y madre que continúa enseñando a sus dos hijos lo que significa el sueño americano”.

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