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Finalistas del Premio al Estudiante del Año del Sueño Americano 2015

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Emanuela P. Leaf

Nota del Editor: El Premio de Beca al Sueño Americano tiene como objetivo reconocer a los inmigrantes o hijos de inmigrantes de 16 años de edad o mayores que viven en el área del condado de Fairfield y que han enfrentado muchos desafíos a lo largo de su viaje para lograr su sueño americano. En esta categoría de premiación, seis finalistas han sido seleccionados y han recibido dos entradas para asistir a la gala. En la noche del 16 de mayo, se dará a conocer a tres ganadores quienes recibirán un premio de $2,000 y la estatua de Premios al Sueño Americano, y sus nombres aparecerán permanentemente en una placa en el Ayuntamiento de Danbury en honor a los Premios al Sueño Americano de Tribuna.

A continuación tenemos un resumen de las historias de nuestros finalistas del Premio al Estudiante del Sueño Americano 2015.

 

David Leach

Su madre no pudo terminar la escuela secundaria porque lo dejó para mantener a sus seis hermanos y una hermana después de la muerte de sus padres. Ella fue la primera en su familia en venir a los Estados Unidos, desde una zona rural aledaña a la capital de Perú, Lima. A pesar de no conocer el idioma o a alguna persona, ella consiguió su primer trabajo aquí en Danbury en la lavandería Wash & Cleaners de White Street, frente a WestConn.

Entre varios trabajos a la vez y su certificación de enfermera en el hospital de Danbury, ella utilizó todos los recursos a su disposición aquí en Danbury. “Uno de mis recuerdos más vívidos era ir con ella temprano en las frías mañanas de miércoles, y esperar en fila afuera de un gimnasio local para recibir pan para esa semana,” compartió David. Para él, la determinación de su madre es lo que hace que él haga todo lo posible para que sus esfuerzos valgan la pena.

“Ella es, sin duda, el motivo principal del por qué yo estoy sentado aquí ahora, en una habitación bien iluminada con todas las facturas de servicios públicos pagados. No puedo enfatizar lo suficiente lo muy adepta que ella es para ahorrar de dinero, y lo inteligente que es con su tiempo. Entre trabajar horas extras día y noche y proveer todas las comidas caseras, hacer la limpieza, las compras, arreglar nuestra ropa e incluso cortar nuestro pelo regularmente, ella siempre ofrece recursos más que suficientes para sostener una calidad de vida mucho mejor para nuestra familia que de otra manera no tendríamos. Y yo no quiero desperdiciarla”.

En los últimos tres años, David se ha sumergido en los cursos más difíciles a su disposición, incluyendo Química 1127-1128 en UCONN y un curso de pre-cálculo en línea durante su segundo año de secundaria, con el fin de inscribirse en Cálculo Avanzado AB el año siguiente.

“Cada estudiante tiene el potencial de burlarse de todo lo que vino antes de él o honrarlo.”

Cindy Zhunio

“Las aguas de Río Grande, en México, rodearon a mi madre mientras ella luchaba por mantenerse a flote. Ella comienza a nadar hacia tierra mientras reza. El agua es fuerte y empieza a hundirla. Ella nada con más fuerza y logra acercase más a la tierra. Casi puede sentir la tierra en la punta de sus pies. Finalmente ella logra poner pie en la tierra. Había dado un paso más hacía la Tierra de los Sueños”, escribió Cindy.

Su madre es una de las muchas que arriesgaron sus vidas por un futuro mejor para su familia. En su caso, a ella le enseñaron que la educación y el trabajo duro son la única manera de un mejor futuro, y a pesar que sus padres no tuvieron la oportunidad de obtener una educación, ellos inculcaron estos valores en ella.

“Me convertí en la primera persona en mi familia en completar la secundaria y la primera en ser aceptada a una universidad. Con trabajo duro y dedicación, también logré vencer las barreras lingüísticas y culturales, así como las muchas responsabilidades que tuve mientras crecía”.

Algunas de estas responsabilidades incluían leer los documentos legales de su familia, escribir cheques, pagar las cuentas, cocinar las comidas, hacer la limpieza y cuidar a los miembros más jóvenes de su familia, algo que aún sigue haciendo.

“Cumplir con estas responsabilidades me ayudó a madurar antes que la mayoría de mis compañeros y debido a esto, empecé a darme cuenta a temprana edad que el mundo era un lugar cruel para vivir. La guerra, la pobreza y la injusticia dominan la vida de muchos. Quiero ayudar a cambiar estas situaciones convirtiéndome en oficial de derechos humanos en las Naciones Unidas”.

Cindy planea asistir a la Universidad de New Haven y estudiar Justicia y Seguridad Internacional con especialización en Estudios Jurídicos. “Sé que lograré cumplir mi sueño porque todos los sacrificios que mi familia y yo hicimos valieron la pena. He dedicado mi tiempo a estudiar duro y lograr notas altas [y] ser voluntaria en muchas organizaciones, además de trabajar para ayudar económicamente a mi familia”.

Ella tiene fe que continuará para lograr el sueño americano que ella y su familia sueñan. “Como dijo la actriz Gina Rodríguez, ‘Sé tan buena que no puedan ignorarte.” Yo soy un sueño americano en progreso que no será ignorada.”

 

Rafael Cardoso

Su padre, un inmigrante portugués, llegó a los Estados Unidos para ayudar a su familia pobre y logró hacerlo como un trabajador de la construcción.
Él recuerda las luchas financieras de su familia cuando era niño. “Recuerdo pasear por los pasillos de ropa usada mientras mis padres buscaban a su alrededor, agarrando ese carro de compras mientras los seguía. Al principio no estaba acostumbrado al olor de humedad de muebles antiguos y libros usados, pero pronto me acostumbré luego de visitar la tienda de Goodwill por lo menos una vez a la semana”, escribió Rafael.

Su madre se enfermó con cálculos renales crónicas y una lesión del disco en su columna vertebral que casi la paraliza, sin embargo ella seguía trabajando en la restauración de muebles antiguos hasta largas horas de la noche. “De ella aprendí una lección tan simple, pero tan significativa: Si quieres algo, trabaja duro por ello. Aquel sofá representaba lo que yo quería… debía perseverar para conseguir ese hermoso resultado final. Su lucha se convirtió en mi motivación”.

Desde entonces, Rafael ha participado en ConnCAP /Upward-Bound, que familiariza a los estudiantes de bajos recursos con el proceso universitario. Además, recientemente fue parte del programa A.M.B.Y.E.S.E (Embarque Anual de Servicios Educativos de Negocios Juveniles Multiculturales), lo que le permitió ser aprendiz en grandes empresas como PepsiCo e IBM. Él ha sido aceptado en un prestigioso programa de ocho miembros llamado “Student Teacher Pipeline Program“, además él enseña a otros alumnos y, como estudiante de penúltimo año, ha pasado el semestre de la universidad con una A. En su primera participación en DECA (Clubes de Educación Distributivos de América) en Washington DC, él obtuvo una puntuación perfecta y ganó una medalla entre 600 participantes.

 

Jessica Manfredi

Jessica Manfredi se mudó a los Estados Unidos de Brasil con su madre hace un poco más de dos años. A pesar de su corto tiempo en el país, ella hablaba inglés con fluidez y lo más importante, ella ya había elaborado un plan para hacer realidad sus sueños de educación superior. Aunque ella no estaba segura de cómo su condición de indocumentada afectaría su carrera universitaria, ella no permitió que estas inseguridades la detengan.

Más bien, ella buscó las respuestas que necesitaba a través de CT Students for a Dream. Ahí aprendió que ella no calificaba para una matrícula estatal o DACA (Acción Diferida para Llegados en la Infancia). Decepcionada, pero no desalentada, ella aplicó a varias universidades después de mucha investigación para determinar qué universidades eran la mejor opción. Jessica ahora también es una de las líderes de la sucursal en Danbury de CT Students for a Dream.

El Sueño Americano de Jessica es devolver a la comunidad a través de las artes. Ella descubrió varios métodos para expresarse a sí misma: la danza, la pintura, la actuación y el canto. Como miembro de los Madrigales de Secundaria de Danbury y vicepresidente del club de Lucha contra el Hambre Infantil, su corazón está dividido entre las artes y la justicia social.

Uno de sus objetivos es tener una profesión de terapeuta en artes musicales y obtener un título en terapia recreativa. Ella se ha graduado de la escuela secundaria y ahora está matriculada en el campus de Danbury de Naugatuck Valley Community College.

Según Carolina Bortolleto, directora de CT Students for a DREAM, quien nominó a Jessica para el premio, “Su creciente conocimiento e interés en la política de inmigración, su pasión por ayudar a la comunidad, su compromiso y voluntad en liderar y aprender me hace sentir muy orgullosa de tenerla en nuestra organización. Ella nunca tiene miedo de tomar riesgos y trabajar duro por lo que ella cree. A pesar de todos los obstáculos en su camino, ella está logrando hacer realidad sus sueños en la única manera que sabe, a través del compromiso y trabajo duro.”

 

Wesley Neves

El 2000, los padres de Wesley decidieron dejar Brasil para venir a los Estados Unidos con la esperanza de trabajar y apoyar a su hijo. Lo dejaron en Brasil, bajo el cuidado de sus abuelos, y durante 12 años no podían verlo o estar junto con él.

“Recuerdo que me gustaba hablar con mamá y papá por teléfono todos los días, pero no es la misma experiencia que cuando estás con ellos. Me preguntaba si volvería a verlos de nuevo”.

Después de un largo proceso hacia su propia legalización, finalmente lograron reunir a su familia el 2012.

Cuando él llegó aquí, todo era tan diferente. Comenzó el año escolar de inmediato a pesar que no podía hablar inglés en absoluto. Después de un año, él logró aprender lo suficiente para sobrevivir, pero hacer amigos fue un desafío. En su país natal, él siempre tomaba muy en serio sus estudios. “Mi abuela siempre decía, ‘Podrás visitar lugares si estudias hijo’ y yo siempre llevo esta cita conmigo a todas partes. Es por esto que aquí tomo muy en serio la escuela. Siempre hago lo mejor que puedo y me aseguro de siempre progresar”.

Wesley está ahora en su penúltimo año en Danbury High. “Mis padres luchan todos los días para darme lo mejor. Me alegro de tenerlos y quiero demostrar que soy capaz de lograr mi sueño americano y no dejar perder esta gran oportunidad en mi vida”, dijo, agregando, “Soy un estudiante de bajos ingresos y es difícil para mí ingresar a ciertas universidades debido al costo de la matrícula. Me estoy esforzando para mantener las calificaciones más altas posibles, seguir trabajando duro enfocado en mi sueño americano, utilizar todas las oportunidades que la vida me está dando y, al final, lo lograré. Esta beca es uno de ellos”.

 

Mohammed Alam

“De niño, mi temor era escuchar comentarios como, ‘¡¿Por qué no estás obteniendo 100 en todo?!” o “Debes ser médico o ingeniero, ¡así que tendremos algo de que estar orgullosos!” Fue difícil para mis padres mostrarme el afecto y aceptación de otras familias estadounidenses. Mis padres querían un clon del niño musulmán típico: notas A y un doctorado. Pero eso no era lo que yo quería. Yo ya no vivía en Bangladesh, y no tenía la obligación de complacer a mamá o papá. Estaba en América, y tenía la libertad de vivir mi propia vida “, explica Mohammed.

Durante el verano de su primer año en secundaria, Mohammed fue introducido al programa ConnCAP/Upward Bound de Western Connecticut State University, que trataba de ayudar a los estudiantes de primera generación, de bajos ingresos para continuar sus estudios en la universidad. Ver a otros estudiantes de la clase alta dedicarse constantemente a su educación, así como sus actividades extracurriculares, fue la motivación que él necesitaba. El programa abrió las puertas a varias oportunidades que lo empujaron afuera de su zona de confort y le ayudaron a desarrollar como persona. A través del servicio comunitario y otras actividades, él estuvo más dispuesto a desafiarse a sí mismo, a dirigir, a tener éxito, y ser él mismo.

“Creo que con las oportunidades que he tomado hasta ahora en mi vida he logrado convertirme en el estudiante fuerte y dedicado que ahora soy. Yo tomé el desafío de atender clases y actividades avanzadas, incluyendo muchas horas de servicio comunitario. Me he motivado a mí mismo al deporte físico de lucha libre y al deporte hábil de voleibol. He fortalecido mis valores y fijado mis metas. Y lo más importante, he tallado mi propio camino para un futuro esperanzador:”

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