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Finalistas del Premio al Personaje del Año del Sueño Americano 2015

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Emanuela P. Leaf

 

Nota del Editor: El Premio al Personaje de Año del Sueño Americano tiene como objetivo reconocer a los inmigrantes mayores de 18 años que viven en el área del condado de Fairfield y que han enfrentado muchos desafíos a lo largo de su viaje para lograr su sueño americano. En esta categoría de premiación, dos finalistas han sido seleccionados y han recibido dos entradas para asistir a la gala. En la noche del 16 de mayo, se dará a conocer a un ganador, que recibirá un premio de $3,000 y la estatua de Premios al Sueño Americano, y su nombre aparecerá permanentemente en una placa en el Ayuntamiento de Danbury en honor a los Premios al Sueño Americano de Tribuna.

A continuación tenemos un resumen de las historias de nuestros finalistas del Premio al Personaje del Sueño Americano 2015.

 

Marta Almeida

Ella tenía 23 años cuando enseñaba en los suburbios de Río de Janeiro y ganó la prestigiosa beca Fulbright Commission Scholarship para profesores. Ella se mudó a la Universidad de Texas.

“En ese momento, aún no sabía que mi sueño americano comenzaba, [que] después de muchos años de estudio y dedicación, idas y venidas, frustraciones y alegrías, finalmente comprendería la plenitud de la frase ‘Vine, vi y vencí'”, escribió la Dra. Almeida en su artículo de nominación.

La Comisión ofreció a la Dra. Almeida una extensión de beca para completar su maestría. Ella había tomado interés en lingüística pero no podía aceptar la oferta. Como hija única, sus padres dependían de ella y tuvo que regresar a Brasil. “Mi segunda oportunidad ocurrió cuando estaba en un barco en medio de la Bahía de Guanabara. Yo estaba llevando de gira a los estudiantes de American Fulbright a solicitud de la Comisión, cuando el director de la Escuela Americana de Río de Janeiro, quien también estaba a bordo, me invitó a trabajar en su escuela”.

La Dra. Almeida estaba casada, tenía un hijo y estaba a cargo de sus padres y su esposo. Cuando sus padres fallecieron y su matrimonio terminó, ella se vio con la responsabilidad de un hijo adolescente en un país con una economía inestable, inflación alta y violencia.

“Me dije a mi misma que era hora de hacer mi sueño realidad. Llevé a mi hijo, y con el apoyo de un amigo americano, llegué a los Estados Unidos para conseguir un doctorado. Fue una aventura grande que pude completar después de mucho tiempo…”, ella recordó. Equilibrar sus tareas de perfeccionar su inglés, la maternidad y su trabajo de doctorado fue una lucha constante, sin embargo ella los manejó bien.

En 1998, la Dra. Almeida recibió su doctorado en lingüística y su hijo obtuvo un título en negocios, ambos de la Universidad de Florida. “Fui a trabajar a la Universidad de Georgia como profesora de portugués, pero ellos no querían invertir para patrocinar mi solicitud de tarjeta verde. El 2003, después de todos mis esfuerzos, la prestigiosa Universidad de Yale me invitó a enseñar e invirtió en mi residencia permanente”.

“Mi hijo regresó de sus estudios en el sur de Inglaterra, donde se había enamorado y se casó. El destino nos colocó a todos nosotros en el estado de Connecticut, cerca unos de otros, y yo puedo disfrutar de mis nietos. La vida sigue y mi sueño americano fue coronado con mi ciudadanía”.

 

Mercia Ordine

Su sueño americano era conocer a un buen tipo, tener hijos y ser dueña de una casa. “Bueno, yo logré dos: Tengo un hijo que ahora tiene 12 años y compré mi propia casa”, escribió Mercia Ordine.

Un mes antes del nacimiento de su hijo, su padre empacó maletas y regresó a Brasil. Cuando su hijo cumplió un mes de edad, su hermana mayor, quien era su única pariente en los Estados Unidos, también tuvo que regresar a Brasil, y Mercia se quedó sola, sin ningún tipo de apoyo. Fue entonces que decidió vender su casa y viajar a Brasil.

“No fue fácil encontrar un trabajo en Brasil a mis 41 años, pero pude sobrevivir. Inscribí a mi hijo en una guardería para poder trabajar. Él tenía un año cuando me enteré de que él y otros niños habían sufrido abuso físico en esa escuela privada. Denunciamos a la policía y el caso fue llevado a la corte pero no hicieron nada. ”

Ella estaba indignada y decidió regresar a los Estados Unidos. Cuando su hijo cumplió su segundo año, ella comenzó a darse cuenta que él era un niño muy ansioso. No hablaba, lloraba por horas y estaba muy irritado con todo el mundo a su alrededor. Cuando cumplió cinco años, él fue diagnosticado con el síndrome de Asperger, una forma de autismo y TDAH.

“El mundo a mi alrededor cambió. Ya no tenía las mismas expectativas que otros padres tienen de sus hijos. Me sentía como si estuviera en otro país sin conocer el idioma”.

Para Ordine, lo más difícil fue estar sola. Tenía que trabajar para mantener a su hijo y, al mismo tiempo estar muy involucrada en su tratamiento. Había reuniones semanales en la escuela, sesiones diarias de terapia, visitas constantes de doctores a su casa y citas médicas.

Ella se sentía abrumada y comenzó a asistir a un grupo de apoyo para padres de niños con necesidades especiales, en busca de personas que pudieran comprender las dificultades y barreras que ella y su hijo habían enfrentado juntos.

“Al enfrentarme constantemente a situaciones de discriminación, ser testigo de niños que sobrellevan dificultades y padres que no pueden reconocer los desafíos de desarrollo de sus hijos, el verano de 2013 yo tomé acción.”

Ella creó un grupo en Facebook llamado “Familias Brasileiras com Necessidades Especiais de CT” (familias brasileñas de Niños con Necesidades Especiales en CT), con el propósito de orientar a las familias brasileñas, quienes debido a sus conocimientos limitados de inglés se sentían aún más abrumados navegando por el complejo sistema de atención para personas con enfermedades mentales y problemas de desarrollo, y para crear conciencia en la lucha contra la discriminación.

“Podemos y debemos vivir una vida productiva en la comunidad con una intervención y apoyo adecuados. Esta primavera, el grupo celebró su primer evento, un día de diversión para los niños y sus familias, promoviendo su interacción, creando oportunidades para ayudar a los demás y dándoles información. No podría estar más orgullosa de nuestros miembros y niños”.

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