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La Historia de Ana Sousa

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Por Maria Danniella Gutiérrez- Salem

Abogado  Extranjera – Venezuela

 

Mayormente, los sueños cambian según la personalidad, religión, profesión e incluso nacionalidad de quien lo sueña. Sin embargo, pude notar que quienes comparten el privilegio de ser padres tienen un sueño en común y es que sus hijos tengan una mejor vida que la de ellos. En nombre de tal sueño, nuestra entrevistada proveniente de Belo Horizonte-MG Brazil, vino a Danbury hace dieciocho años buscando un mejor futuro para sus  hijos.

En Brasil ella se dedicaba al comercio pero, luego de su divorcio, una amiga la invitó a probar su suerte en Danbury. Aquí, ella consiguió trabajo en limpieza de casas y con ello pudo brindarles a sus tres hijos techo, comida y educación. Hoy, ellos están casados y son independientes. Ella pudo rehacer su vida al lado de José Sousa, de origen Portugués, con quien dice haber compartido muchos momentos de felicidad pero, por sobretodo, lo describe como un gran compañero de vida pues siempre está ahí para ayudarla, especialmente desde que su vida cambió.

En noviembre de 2015, Ana sufrió un terrible accidente doméstico cuando se encontraba realizando tareas de limpieza con cloro. Como consecuencia de este accidente, ella tuvo que ser intervenida a fin de recibir dos trasplantes de córnea en su ojo izquierdo. Tristemente, los  dos trasplantes no dieron resultado, pues hubo rechazo.  Ana perdió por completo la visión en su ojo izquierdo. Actualmente, ella requiere de una prótesis que cuesta aproximadamente cuatro mil dólares. Asimismo, aun arrastra consigo la obligación de pagar una deuda por los gastos médicos de las operaciones previas,  aproximadamente veinte mil dólares. Para ella es difícil pagar considerando que no está trabajando y que actualmente dependen únicamente del ingreso de su esposo. Me explicó que el monto que adeudaba era incluso mayor pero que la comunidad portuguesa de Danbury le ayudó mucho con sus gastos. Con mucha humildad, ella me repitió varias veces lo buenos que fueron con ella sin conocerla, y que prefiere ver lo que ocurrió no como una tragedia, sino como un aprendizaje. Me dijo: “Yo no he podido trabajar en seis meses, pero soy muy afortunada porque mis hijos han estado conmigo, mi esposo me ha ayudado en todo, y la gente que yo no conocía se acercó a mí para ayudarme. Para mí,  Danbury es mi hogar, pues he sentido mucho amor aquí. Somos del lugar donde nos sentimos más felices y yo he sido muy feliz en Danbury. En Brasil, dejé primos y amigos, pero no dejé mi corazón o mi alegría pues están aquí en Danbury. Sé que saldré adelante, soy fuerte y con la ayuda de Dios superaré esto y me acostumbraré”.

Es refrescante conocer a personas como Ana. Todos los días nos encontramos con personas que no han perdido ninguno de sus sentidos y completamente saludables, sin embargo, carecen de fortaleza. ¿Qué nos hace diferentes? Sin ánimos de ofender a nadie, creo que es nuestro deseo de superar las cosas y la fe. Sin importar de que religión seamos, todos necesitamos fe. Ana me decía que ama ir a su iglesia, que desde hace dos años asiste y para ella su corazón se llena de júbilo con sólo entrar. Además, está en constante comunicación con el señor y para ella la mejor forma de alabarlo es siendo feliz y agradeciéndole el milagro de estar vivos.

Finalmente el mensaje de vida de Ana nos es otra cosa que ser agradecidos. Todos los días nos dan una nueva oportunidad, un nuevo inicio. También debemos recordar que la felicidad es un estado mental, donde somos nosotros quienes colocamos las limitaciones a nuestra felicidad. Comencemos a valorar las cosas buenas de nuestras vidas y a superar las adversidades, desde la fortaleza de saber que somos únicos e irrepetibles.

 

María Danniella Gutierrez-Salem ejerció derecho en Venezuela antes de ir tras su propio Sueño Americano y convertirse en escritora en los Estados Unidos.

 

Para quienes deseen recomendar una historia o efectuar comentarios, los invito a ser coprotagonistas de esta columna aportando sus ideas y sugerencias al correo mdgutier@gmail.com.

 

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