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La Historia de Humberto Gutiérrez

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Por Maria Danniella Gutiérrez- Salem

Abogada  Extranjera – Venezuela

¿Cuál es el mejor momento para convertirnos en inmigrantes? Estados Unidos está lleno de inmigrantes quienes, en algún momento, dudaron si debían o no inmigrar. Nuestro entrevistado, Humberto Gutiérrez procedente de Venezuela, se vio en la necesidad de plantearse los pros y contras de inmigrar considerando factores como la familia, profesión y oportunidades.

Inicié mi entrevista preguntándole lo que consideraba la huella imborrable que habían dejado sus padres en él, y con gran franqueza me respondió: “Debo comenzar explicando que Venezuela, aunque su realidad actual sea otra, fue un país en vías de desarrollo que debido al auge petrolero abrió sus puertas a muchos inmigrantes, entre ellos mi madre Paulina De León quien es de origen español y mi padre Humberto Gutiérrez de origen Colombo Venezolano. Con mis padres conocí la importancia del trabajo, el no tener miedo al emprendimiento. Durante treinta y cinco años ellos fueron propietarios de una fábrica de zapatos que fundaron y desarrollaron. En vista de que ellos no pudieron asistir a la universidad, se esforzaron más por hacer de sus tres hijos profesionales egresados de universidades de alto nivel. Mi madre siempre decía que no existe la educación costosa y repetía que no le importaba nuestra elección como profesión, pero que debíamos ser siempre excelentes, y repetía constantemente que sólo las personas destacadas en hacer algo bien tenían éxito. Como muchos padres de su generación, la mejor manera que ella demostraba amor hacia sus hijos era dedicando tiempo y ofreciéndonos lo mejor dentro de sus posibilidades. Por otro lado, mi madre siempre quería saber dónde y que hacíamos todo el tiempo.” Es algo muy común en las madres latinoamericanas, debo admitir.

Continúe mi entrevista haciendo una pregunta de rigor, ¿cuál es tu profesión?, Humberto sonrió y me respondió: “Me gradué de Administración con mención en Banca y Finanzas, y tengo un postgrado en Mercadeo en la Universidad Metropolitana de Caracas”. Me dio curiosidad su risa y por ello le pregunte el motivo, entonces me dijo: “Gracias a mi educación trabajé con tres de las más grandes multinacionales en Venezuela, relacionadas con el cuidado personal, alimentos y licores. Sin embargo, a mi esposa Gabriella González, quien también trabajaba con una multinacional en Venezuela, le ofrecieron trabajar en México. Sabíamos que para ella como Ingeniero era una gran oportunidad. Decidimos casarnos y emprender la aventura de emigrar y formar una familia, aunque en México ya había nacido nuestro hijo Sebastián.

En México descubrí que mi educación y mis 12 años de experiencia laboral no me garantizaban encontrar un trabajo. Suena triste pero la realidad es que al emigrar sin una oferta de trabajo lo más probable es que nos toque iniciar desde cero. Decidido a apoyar a mi brillante esposa en su desarrollo profesional, me convertí en lo que mis padres sin educación fueron en su momento: un emprendedor. Ahí fue cuando decidí comprar una franquicia e iniciar una agencia integral de mercadeo, mercadeo para consumidores-compradores y desarrollo de web y multimedia. La empresa estaba teniendo éxito, cuando a mi esposa le ofrecieron nuevamente un traslado a Estados Unidos. Ahora la decisión no se basaba en el país. Siempre nos atrajo la idea de vivir aquí, por las excelentes referencias a nivel de seguridad y estabilidad. Llegamos a Danbury en enero de 2014, hasta ahora debo decir que fue la mejor decisión que pudimos tomar. Establecí mi empresa bajo el mismo modelo que en México pero consciente de que hay una oportunidad de crecimiento por varios motivos: 1.- Aproximadamente el 23% de la población es Hispana, y como hispano yo puedo conectarme con ellos y entender sus necesidades y motivaciones. 2.- Hasta ahora ese nicho no ha sido desarrollado correctamente y existe un mercado ávido para ser explotado. 3.- En este país es fácil hacer negocio debido a la claridad y franqueza del americano”.

Finalmente, ¿crees en el sueño americano Humberto?, me respondió en un tono más serio: “Yo vivo el sueño Americano cada día. Mi familia tiene seguridad. Mis hijos, Alexa quien nació en Danbury hace dos semanas, y Sebastián podrán  estudiar en escuelas de primer nivel. Mi esposa se desarrolla profesionalmente y yo veo florecer mi negocio. Este es un país donde verdaderamente no importa tu raza, sexo, religión u origen, todos tenemos oportunidades, pero claro está: hay que trabajar”.

María Danniella Gutierrez-Salem ejerció derecho en Venezuela antes de ir tras su propio Sueño Americano y convertirse en escritora en los Estados Unidos. Para quienes deseen recomendar una historia o efectuar comentarios, los invito a ser coprotagonistas de esta columna aportando sus ideas y sugerencias al correo mdgutier@gmail.com.

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