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No Todo lo que Brilla es Oro

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

 

Por Catherine Blinder

Esta temporada navideña fue una maravillosa oportunidad para compartir regalos con amigos y familiares. Ahora que las festividades terminaron, ¡ha llegado el momento de pagar algunas de esas facturas!

Una forma de conseguir un poco de dinero extra es vendiendo algunas de sus viejas joyas de oro. Aunque no parezca mucho pueden valer bastante, pero hay algunas cosas a tomar en cuenta que harán que usted obtenga el máximo rendimiento de sus objetos de valor.

Hay tres factores clave para determinar el monto de dinero que debe recibir por su oro:

  • los quilates
  • el peso
  • la tasa de cambio

Primeramente, usted debe trabajar con un distribuidor autorizado confiable para saber cuánto puede esperar recibir por su oro. Si bien las leyes sobre la compra de oro y otros metales preciosos son fijados por el Estado, las licencias son emitidas por el departamento de policía local. Con el valor del oro tan alto, muchas empresas han saltado al mercado, como las joyerías, casas de empeño y hasta “subastas” en el hogar. Antes de hacer cualquier transacción, quizás sea útil ver si algún familiar o amigo han tenido alguna experiencia, buena o mala, con las empresas. Una vez que identifique a un posible distribuidor, pida ver su licencia, y compruebe con la policía si tienen algún registro de malas prácticas comerciales.

Una vez que elija a un concesionario, ellos estudiarán sus joyas y fijarán un precio. Primero determinarán los quilates. Eso significa que verán cuánto oro hay en el metal. La mayoría de las joyas no son 100% oro, conocidas como 24 quilates, porque el oro es un metal muy suave. Para fortalecerlo, se deben mezclar con otros metales, lo que reduce los quilates. Una pulsera de 18K indica que es en realidad 75% oro (18 de los 24 quilates). Las joyas como los anillos grandes pueden llegar incluso a 10K, ya que deben ser fuertes.

No se sorprenda si el distribuidor no confía en el etiquetado de su oro, pues lo probarán con una variedad de métodos. Quizás le digan que los quilates son menos de lo indicado, o que sólo son bañados en oro. El oro, al igual que muchos otros productos, es objeto de fraude y su etiqueta podría haber sido alterada cuando fue vendido originalmente. Si no está satisfecho con la evaluación de sus artículos, no dude en buscar una segunda opinión.

Después de determinar los quilates de su oro, el distribuidor deberá pesarlo. El oro se mide en onzas troy. Una onza Troy que equivale a 31,1 gramos. Si usted está vendiendo varios artículos, es probable que pesen los diferentes quilates por separado, primero todos de 18K, luego los 14K, etc., ya que cada quilate tiene un valor diferente en función a la cantidad de oro. Este es otro paso donde quizás haya alguna discrepancia. Aunque un concesionario quizás le dé una medición inexacta sin querer, es posible que esté usando una escala mal calibrada. No dude en pedir ver la certificación de la escala, como un sello del Departamento de Protección al Consumidor del Estado. Una vez más, no se sienta presionado en aceptar un peso que usted no cree que es correcto. Siempre puede llevarlo a otro concesionario para compararlo.

Por último, una vez fijados los quilates y peso, el distribuidor deberá proponer un pago, en base a la tasa de cambio actual. El precio por onza troy se basa en el precio internacional del día, utilizado como referencia para las ventas de oro en todo el mundo. El valor del oro cambia con frecuencia y de manera significativa, hasta más del 30% desde sus máximos históricos de hace tres años. O sea que esperar al mejor precio, si puede darse ese lujo, es provechoso. Obviamente  el precio siempre puede bajar, como sucedió en los últimos años. Al igual que con cualquier otra compra que haga, esta es un área donde usted puede y debe buscar el mejor precio.

Una nota más de precaución: Por ley estatal, los distribuidores no pueden pagarle en efectivo, lo más probable es que sea un cheque. Esto se hizo para crear un rastro de papel, lo que permite a la policía rastrear al vendedor si descubren que un concesionario ha comprado bienes robados. El pago por cheque también le da una prueba de la venta. Pero el hecho de que probablemente le paguen con cheque en vez de efectivo es otra razón para asegurarse de que usted verifique bien antes de vender su oro o joyas y se sienta cómodo con la empresa con la que está trabajando.

Al final, no todo se trata de dinero. Quizás descubra que, a la hora de pesar la oferta contra algún valor sentimental de las joyas, es mejor simplemente aferrarse a ellas como recuerdo. Es imposible poner un valor en nuestros recuerdos.

Este artículo fue escrito por Catherine Blinder, directora de educación y divulgación del Departamento de Protección al Consumidor del Estado de Connecticut. Para saber más sobre cómo el Departamento de Protección al Consumidor puede ayudarle, visítenos en línea en www.ct.gov/dcp.

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