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Op-Ed: La Crisis de Puerto Rico Debería Importar a los Residentes de Connecticut

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Por Ingrid Alvarez-DiMarzo

Directora de la Federación Hispana del Estado de Connecticut

Traducido por Jamal Fox

Hay unas 1.700 millas de mar y tierra que separan a Hartford de San Juan, Puerto Rico, haciendo que sea tentador para los residentes de Connecticut ignorar la grave crisis económica de la isla caribeña. Un consejo sabio: resistan esta tentación. Las repercusiones del reciente fracaso de la isla de pagar parte de su deuda de $72 mil millones tendrán un impacto negativo no sólo en los residentes de la isla, sino también en los millones de estadounidenses cuyas inversiones tienen bonos municipales en Puerto Rico, incluyendo miles de inversionistas y jubilados de Connecticut. Si usted vive en Bridgeport o Bayamón, ayudar a Puerto Rico a salir de su peor crisis financiera en más de un siglo debería importar a todos en Connecticut. Como explicó el senador Chris Murphy durante una reciente conferencia de prensa en la que pidió una respuesta federal más robusta para la debacle económica de la isla: “si Puerto Rico se levanta, Connecticut se levanta. Si Puerto Rico cae, Connecticut cae”.

Las razones detrás de los problemas económicos actuales de la isla son complejos, con una culpabilidad compartida: malos manejos de presupuesto, escasez de fondos federales, préstamos abusivos por las instituciones financieras, la Gran Recesión, cambios demográficos que drenan la base imponible, y la relación complicada y a menudo injusta entre los Estados Unidos y Puerto Rico, para nombrar sólo algunos. No obstante, la situación en la isla ha tocado fondo y sólo una acción decidida del Congreso y el presidente Obama podrá ayudar a Puerto Rico a levantarse. Lamentablemente, la mayoría en Washington no están tomando esta crisis seriamente.

Por fortuna, el senador Richard Blumenthal, junto con el senador Charles Schumer de Nueva York, han introducido un proyecto de ley para enfrentar esta crisis. La “Ley de Uniformidad de Puerto Rico Capítulo 9” que, en caso de aprobarse como ley, abordaría uno de los mayores obstáculos hacia la recuperación de Puerto Rico, que es su incapacidad de acogerse a las protecciones de bancarrota que los municipios de EE.UU. gozan. Es más, este proyecto de ley co-patrocinado por el senador Murphy, permite a Puerto Rico reformar su economía de una manera ordenada evitando un mayor riesgo para todos los estadounidenses. Como señaló el senador Blumenthal al introducir la legislación, “los acreedores, inversores, ciudadanos comunes, todos serán perjudicados si el Congreso no actúa. Esta medida no es una fianza. No utiliza ni un centavo de los fondos federales. Más bien permite una reestructuración ordenada y racional de la deuda, en lugar de una desvinculación financiera para todos y posible caída libre”.

Más allá de permitir a Puerto Rico recurrir a las leyes de bancarrota, hay otras cosas que el Congreso y la Casa Blanca pueden y deben hacer para ayudar a la isla, incluyendo la inversión de los fondos federales en la isla para la salud, energía limpia y otras necesidades urgentes, así como la eliminación de políticas económicas con minusvalía como la bien documentada ley Jones.

Claro que también hay otras razones para mejorar la economía de Puerto Rico más allá de la línea de balance de los inversores y titulares de pensión. Existen lazos largos y significativos entre la isla y Connecticut. A mitad del siglo 20, miles de puertorriqueños llegaron a lugares como Windsor para trabajar en la industria importante de hoja de tabaco del estado. Ellos son parte integral de las comunidades en Connecticut. Hoy en día, más de 250,000 puertorriqueños llaman hogar a Connecticut. En ningún otro estado los puertorriqueños representan una parte de la población total del estado tan grande como lo hacen en Connecticut. Y Hartford y Bridgeport están entre las diez principales ciudades de Estados Unidos con más población total puertorriqueña. Estos vínculos históricos indican que a medida que la crisis en Puerto Rico se agudice, el impacto se sentirá en las comunidades puertorriqueñas del estado. Las familias puertorriqueñas en Connecticut, que ya están luchando para recuperarse de los peores años de la Gran Recesión, se verán obligados a proporcionar apoyo financiero a sus familias en la isla, poniendo en peligro su propia seguridad económica.

Establecer una base económica sólida en Puerto Rico no será fácil y no ocurrirá rápidamente. Pero tomar un enfoque de no intervención a la crisis actual de la isla tampoco funcionará. Los puertorriqueños necesitan nuestra ayuda y los EE.UU. tiene la obligación práctica y moral de decir: ¡Presente!

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