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Por qué la Crisis de Sobredosis de Drogas en Connecticut no Disminuye

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Por Andrew Ba Tran | Trendct.org

En promedio, dos personas mueren a causa de sobredosis de drogas todos los días en Connecticut.

Más personas mueren por sobredosis aquí que en accidentes vehiculares o por armas de fuego.

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Hubo casi 2.000 muertes por sobredosis de drogas en Connecticut entre 2012 y 2015. Las 723 muertes el año pasado fueron más que el doble de hace tres años.

Muy a menudo, las muertes por sobredosis de Connecticut sucedieron en los hogares, a veces en los de la madre o hermana de la víctima. Pero los fallecidos también fueron encontrados en una variedad de lugares, como por ejemplo debajo de la I-91, en una habitación de motel, o un estacionamiento detrás de una tienda de mascotas.

El problema ha irritado al estado y la nación durante muchos años. Ahora, sin embargo, los investigadores y funcionarios de salud califican al problema como “una epidemia”.

Los legisladores han aprobado proyectos de ley en respuesta a esta crisis, entre ellas medidas para crear una base de datos de prescripciones, brindar más capacitación para los funcionarios de salud pública y de seguridad, y ofrecer un mejor acceso a los medicamentos contra la sobredosis.

Y sin embargo, el número de muertes relacionadas con las drogas sigue en ascenso.

Los medicamentos opiáceos son cruciales para el tratamiento del dolor y la enfermedad, pero tienen el potencial de ocasionar la dependencia, abuso, adicción, y luego la sobredosis.

¿Quién sufre más? ¿Qué comunidades? ¿Por qué no disminuye la epidemia y qué se puede hacer al respecto?

Trend CT busca abordar estas cuestiones con datos de una serie de historias. Tribuna compartirá esta serie con sus lectores en sus próximas ediciones.

UN PROBLEMA NACIONAL

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Del 2000 al 2014 casi medio millón de personas en los Estados Unidos murieron por sobredosis de drogas, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

Durante este período, la tasa de muertes por sobredosis de drogas ajustada a la edad ha rebasado el doble, de 6,2 por cada 100.000 personas en 2000 al 14,7 por cada 100.000 personas el 2014.

Connecticut ha superado la tasa de mortalidad nacional por sobredosis de drogas opioides desde el año 2013.

El 2014, los cinco estados con las tasas más altas de muertes por sobredosis de drogas fueron Virginia Occidental (35,5 muertes por cada 100.000), Nuevo México (27,3), New Hampshire (26.2), Kentucky (24.7) y Ohio (24.6).

Nueva Inglaterra, New Hampshire, Maine y Massachusetts tuvieron los aumentos más significativos estadísticamente en las tasas por sobredosis de drogas entre 2013 y 2014.

New Hampshire tuvo el segundo mayor aumento en el país.

CRECIMIENTO

Causas de muerte con el MAYOR incremento de porcentajes 

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La muerte inducida por medicamentos fue la causa principal de muerte entre los adultos en Connecticut. Desde 1999, las muertes relacionadas con las drogas fueron similares en número a los accidentes de tráfico. Hubo un aumento el 2006 y 2007, pero el número bajó a un mínimo de 357 muertes el 2010. Sin embargo, esto se disparó en los últimos cinco años. Del mismo modo, las muertes accidentales relacionadas con el alcohol también sufrieron un fuerte aumento en 2013 después de haber disminuido desde el año 2009. Según los datos, muchos de los que murieron por sobredosis de drogas también tenían alcohol en su organismo.

énfasis excesivo POR ALIVIAR EL DOLOR

Más de 100 millones de personas en todo el país que sufren de dolor crónico no son tratados por la comunidad médica, según el Instituto de Medicina. Los resultados del dolor crónico sin tratar ocasionan cientos de miles de millones en gastos médicos y pérdida de productividad.

Según el Dr. Daniel Tobin, profesor asistente de medicina en la Universidad de Yale, el fenómeno de sobredosis de opiáceos se remonta a 2001, cuando la Comisión Conjunta de Acreditación de Organizaciones de Salud comenzó a exigir a los hospitales y centros de salud que consideren el dolor como un quinto signo vital, junto con el pulso, la presión arterial, la saturación de oxígeno y la temperatura.

“El dolor es un síntoma pero no un signo vital objetivo”, indicó Tobin.

El nivel de tratamiento del dolor se convirtió parte de una medida de calidad para evaluar a los hospitales y, como resultado, la tasa de prescripción de analgésicos medicinales, mayormente opioides, se elevó.

“Creo que a pesar de que estamos a una década después, estamos viendo los efectos de la prescripción excesiva que se inició en la década de 2000,” dijo Tobin.

De las 723 muertes por sobredosis el 2015, más del 60 por ciento involucraron a opioides.

Los opioides son fármacos sintéticos fabricados para funcionar de manera similar a los opiáceos. Incluyen drogas como la oxicodona, metadona, hidrocodona, hidromorfona y el fentanilo.

“Funcionan para algunos, pero no para todos. No hay manera segura y sostenible para aliviar el dolor por completo”, dijo Tobin. El alivio total del dolor es posible solo temporalmente. “La tolerancia desarrolla, por lo que la dosis aumenta, y el riesgo aumenta.”

Una vez que el peligro de sobredosis fue reconocido como un problema de salud pública, poco a poco se aplicaron más frenos al sistema en forma de leyes o nuevas normas médicas de monitoreo y seguimiento del uso de analgésicos y se pidió a los médicos evitar la sobre-prescripción.

FORMACIÓN INSUFICIENTE

Casi el 80 por ciento de los prescriptores de medicamentos opioides son los médicos de atención primaria y no especialistas en dolor, dijo Tobin.

Según un estudio del 2011, de 133 facultades de medicina, sólo cinco habían ofrecido algún curso de formación sobre cómo tratar el dolor. Otros 17 lo ofrecieron como materia optativa.

“También está la fantasía de que los pacientes pueden ser referidos a especialistas en dolor,” dijo Tobin “Pero quizá hay apenas cuatro especialistas en dolor por cada 100.000.”

DEMASIADA OFERTA

Los datos demuestran que las personas que utilizan opioides con fines no médicos no suelen obtenerlos de los médicos o las recetas, sino del botiquín de algún familiar o amigo. Un escenario típico: Después de un tratamiento de conducto, la prescripción dental de un paciente para un Vicoden o Percocet podría ser de 30 días. Sin embargo, la recuperación usualmente toma unos pocos días, por lo que los sobrantes son guardados.

Seguimiento SELECTIVO a largo plazo 

Los médicos no pueden asumir o predecir quién puede estar predispuesto al abuso de opiáceos.

Los datos demuestran que las muertes por sobredosis de opioides afectan a todos los grupos demográficos.

“Es horrible estar con dolor crónico. Debemos tener cuidado de no reaccionar exageradamente y hacer que sea difícil accederlo para las personas que sufren de esto,” dijo Tobin. “Deberíamos asumir algún riesgo para todos y estandarizar este enfoque.”

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DATOS INACCESIBLES DE PRESCRIPCIÓN 

Un acto público el 2013 requirió a los prescriptores en Connecticut registrarse al programa de seguimiento de prescripción que se inició el 2008. Sin embargo, el 2014, la mitad de los prescriptores en Connecticut aún no se habían registrado según las autoridades. Los que sí lo hicieron descubrieron que el sistema consumía mucho tiempo y era difícil de usar.

El programa de monitoreo de prescripciones tampoco incluye los datos de los estados vecinos. Muchos pacientes, especialmente aquellos que viven en las ciudades que bordean Nueva York, visitan a todos los médicos sin que ninguno comparta el conocimiento.

Sólo en los últimos años los legisladores aumentaron el número de herramientas para los trabajadores de emergencias médicas y ampliaron la gama de los que pueden prescribir o administrar Narcan, el medicamento de emergencia contra la sobredosis.

Desde hace algún tiempo, las políticas contra la sobredosis en Connecticut estaban atrás a comparación de otros estados. “Creo que finalmente estamos llegando a donde debemos estar”, dijo Tobin.

La transición HACIA algo peor

Reforzar el control sobre los analgésicos con receta, sin embargo, hace que algunas personas que abusan de las pastillas recurran a la heroína, que es más barato y mucho más disponible.

Según los datos, el consumo de heroína está aumentando nuevamente, incluso cuando el abuso de los opioides se estabiliza.

Del 2014 al 2015, el número de veces que el fentanil estaba presente en la corriente sanguínea de las víctimas de sobredosis aumentó en un 150 por ciento, y el año pasado fue el responsable de una cuarta parte de todas las sobredosis de drogas.

Los oficiales de policía han informado recientemente que hubo un aumento en la disponibilidad de fentanilo de fabricación ilícita. Los traficantes de drogas cortan la heroína con fentanil para aumentar la potencia del producto.

El único fármaco que ha disminuido en uso en los últimos años es la cocaína, aunque las muertes aumentaron ligeramente entre 2014 y 2015.

Las muertes por sobredosis de drogas que incluyen heroína siguieron aumentando fuertemente, con las sobredosis de heroína duplicándose del 2012 al 2015.

“Es como un globo que se aprieta por un lado pero que sólo hace que sea más grande el otro extremo,” dijo Tobin.

En nuestra próxima edición veremos “¿Quiénes están muriendo en la crisis de sobredosis de opiáceos en Connecticut?”

 

“Este material fue publicado originalmente en TrendCT.org, una publicación del Proyecto de Connecticut News, Inc., una organización 501 (c) (3) independiente, no partidista y sin fines de lucro creado en 2009 para revitalizar la cobertura noticiera del gobierno estatalla política pública y la política”

 

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