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Premios al Sueño Americano- La Historia de Rodrigo Fuenzalida

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Traducido Por Abigail Delgado

Cuando Rodrigo Fuenzalida dejó Chile para venir a los Estados Unidos de América, él sabía que iba a tener que comenzar desde cero. Él dejó atrás Palmilla, un pequeño pueblo en la provincia de Colchagua, Chile, con una población menor a los quince mil habitantes y conocido por sus históricas edificaciones, viñedos y tradiciones. También tuvo que dejar a sus padres, quienes siempre visualizaron un futuro exitoso para su hijo y lo criaron para que él fuera una persona de espíritu y carácter fuerte. Todos estos sacrificios tenían un propósito, el de perseguir el sueño americano.

En Chile, cuando tenía tan solo diez años, Fuenzalida comenzó a trabajar en los viñedos y granjas de su región y aunque su familia no tenía gran solvencia económica, sus padres nunca le pidieron dejar la escuela. Como resultado, las aspiraciones de Fuenzalida fueron más allá de terminar el colegio y él mismo decidió matricularse en la prestigiosa Universidad de Concepción en Chile para estudiar educación y convertirse en profesor, “Yo fui el primero en mi familia que fue a la Universidad, mis padres me apoyaron mucho y trabajaron aún más duro para ayudarme a conseguir mis metas. Ellos estaban muy orgullosos de mi”, dijo Fuenzalida.

Pero el 2002, él decidió interrumpir sus estudios universitarios para venir como niñero a los Estados Unidos por primera vez. “Yo quería aprender la cultura para así poder ensenar más allá de lo que decían los libros de texto, mi propósito era enseñar a mis alumnos el significado de las tradiciones americanas y lo que la gente hace durante las festividades”.  Después de esta experiencia, el volvió a Chile donde se graduó como profesor de inglés y seguidamente fue contratado para ensenar en un colegio.

Pero fue durante una simple conversación con algunos amigos que vivían en los Estados Unidos que él se inspiró y decidió tomar el riesgo de vivir en el extranjero. “Para mí esto era una aventura. Yo no tenía miedo de la cultura o el idioma porque lo había vivido antes, así que decidí intentarlo”, explicó Fuenzalida. Sin embargo, esta vez la “tierra prometida” era diferente a lo que él había vivido anteriormente y al tener problemas para encontrar trabajo, decidió visitar el Centro Comunitario de Mount Kisco, New York, donde los jornaleros era regularmente contratados. “Yo trabajé desde niño, y no tenía miedo de hacer cualquier trabajo, de jardinero, en construcción o pintando. Yo estaba abierto a las opciones y gracias a que yo era uno de los pocos que hablaba inglés conseguía bastante trabajo.” Más tarde, él decidió ayudar en un centro comunitario al convertirse en profesor de inglés voluntario y gracias a este envolvimiento con el centro, tiempo después fue contratado como encargado de gestión social para Neighbors Link,

Fuenzalida comenzó a echar raíces en este país. Durante este periodo, él se casó. Su hija Savannah nació y la familia se mudó a Connecticut donde las viviendas eran más asequibles.  Desafortunadamente, su relación llegó a su fin y Fuenzalida continuó solo su travesía pero con su hija como motivación. El 2012, su pasión por ayudar a otros lo llevó a enrolarse en la Guardia Nacional. “Esto fue algo que yo quería hacer, siempre me gustó envolverme con esta clase de instituciones y cuando tenía treinta y un años decidí enrolarme en la armada. El entrenamiento fue duro, física y emocionalmente demandante pero yo lo hice bien”, explicó orgullosamente Fuenzalida, quien terminó exitosamente las dieciséis semanas de entrenamiento básico.

La flexibilidad de ser parte de la Guardia Nacional permitió a Fuenzalida aplicar a otros trabajos y para finales del 2014 él fue contratado por la biblioteca de Danbury como Especialista de Comunicación. Aquí, él tuvo la oportunidad de restaurar Talk Time (tiempo de hablar), un programa de inglés conversacional que fue suspendido. Además, él comenzó este año una clase de inglés para principiantes, aparte de sus otras labores de mercadeo y relaciones públicas. “Yo realmente disfruto trabajar en la biblioteca porque puedo devolver a la comunidad a través de la orientación que yo no tuve cuando llegué a este país,” dijo Fuenzalida.

Recientemente Fuenzalida obtuvo su ciudadanía de los Estados Unidos y esto fue solo un motivo más para estar agradecido con este país, sin embargo su sueño americano no ha sido completado aun. “Yo todavía estoy a algunos pasos de alcanzar mi sueño, me gustaría establecerme en una posición de liderazgo y así poder abrir más oportunidades para mí y mi hija, además sueño con poder comprar mi propia casa y después de esto sentiré que mi sueño fue logrado,” dijo Fuenzalida.

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