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Programa Creado Después de Masacre en Newtown Ayuda a Niños a Recibir Atención de Salud Mental

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Por: ARIELLE LEVIN BECKER | CTMirror.com

Hasta hace poco, encontrar atención para un paciente con necesidades de salud mental usualmente requería que la Dr. Sandra Carbonari emprenda una larga búsqueda para un terapeuta adecuado, alguien que acepte el seguro de la familia y tenga citas disponibles.

Usualmente significaba llamadas fuera de horario y depender de la misericordia de colegas con exceso de reservas. “Uno sólo puede llamar a la misma gente pocas veces para pedirle algo”, dijo Carbonari, que ejerce en Waterbury y sirve como presidente del capítulo de Connecticut de la Academia Americana de Pediatría.

Ahora ella y muchos otros pediatras de Connecticut lo hacen con solo una llamada telefónica.

Su llamada va a un equipo de psiquiatras y otros profesionales cuyo trabajo es consultar con los proveedores pediátricos de atención primaria. En algunos casos, ellos ayudan a encontrar servicios especializados para los niños que lo requieren. En otros, ofrecen guía para ayudar a un pediatra tratar un problema de salud mental de una persona joven sin referirlos a un especialista.

Es parte de un programa financiado por el estado, ACCESS Mental Health CT, creado como parte de la controvertida legislación de control de armas emitido a raíz del tiroteo en la escuela Sandy Hook. En el primer año del programa, que comenzó a operar en junio 2014, los equipos realizaron 5.133 “actividades de consulta” para 181 consultorios de pediátrica y medicina familiar, involucrando a 1.234 pacientes menores de 23. El sesenta por ciento de las interacciones involucran a jóvenes con diagnóstico de ansiedad, trastornos depresivos o trastorno de hiperactividad y déficit de atención.

Los pediatras, incluyendo Carbonari, y psiquiatras infantiles habían exigido durante años un programa de consulta, señalando que la depresión, ansiedad, TDAH y otros problemas de salud mental se han vuelto cada vez partes más importantes en la práctica pediátrica, y un reto cada vez mayor.

Los datos de una encuesta antes de que comenzara ACCESS Mental Health subrayó lo limitados que están muchos proveedores pediátricos de atención primaria en su capacidad para enfrentar problemas de salud mental:

  • Sólo el 15 por ciento indicaron que podían satisfacer las necesidades de los niños con problemas de salud mental.
  • El 81 por ciento dijo que no pudieron recibir la consulta psiquiátrica oportuna cuando lo necesitaban.
  • Y el 89 por ciento dijo que no había un acceso adecuado a la psiquiatría infantil en su comunidad, un reflejo de una escasez nacional de psiquiatras de niños y adolescentes.

“Esperar una solución de que veríamos manadas de nuevos psiquiatras para niños y adolescentes realmente no era viable para nosotros”, dijo Kristina Stevens, una funcionaria del Departamento de Niños y Familias que supervisa el programa estatal.

Y, como señaló Stevens, las familias de los jóvenes con necesidades de salud mental han indicado que quieren los servicios en las oficinas o escuelas de sus pediatras, lugares donde ya van y se sienten cómodos.

“Este es un recurso fenomenal”, dijo Lisa Honigfeld, vicepresidente de iniciativas de salud en el Instituto de Salud y Desarrollo Infantil, que anteriormente trabajó con consultorios para ampliar su capacidad de atender a los niños con ansiedad y depresión. Mientras que muchos estuvieron dispuestos a asumir más responsabilidad, dijo Honigfeld, “En algún momento, todos dijeron: ‘Necesito un respaldo, necesito a alguien a quien pueda llamar y hablar de esto.'”

Manteniendo la atención en el “hogar médico”

La Dra. Kim Brownell es una de las psiquiatras al otro lado del teléfono cuando llaman los médicos de atención primaria del lado este del estado. Ella es la directora médica central del equipo de ACCESS Mental Health basado en el Instituto de Vida y Hartford HealthCare, uno de tres en el estado. El servicio es gratuito para los médicos y financiado por alrededor de $1.7 millones en dinero del estado.

Casi el 60 por ciento de las actividades de los tres equipos en el primer año eran de coordinación de la atención o apoyo directo a las familias.

¿Qué es un caso típico? Brownell describió uno: Un pediatra nos llamó sobre un niño de 8 años que tiene problemas de conducta en la escuela, que recientemente se trasladó a la zona y no estaba conectado a los servicios. El pediatra quería hablar sobre medicamentos y vincular al niño a otros servicios.

El equipo analizó lo que el niño necesitaba. Un médico del equipo habló con la familia para ver si había barreras a la atención: ¿hablan un idioma distinto del inglés? ¿Dependen de un autobús de la ciudad para moverse?

Ellos eligieron a los proveedores que serían buenos para ellos, aceptaron el seguro de la familia, encontraron citas disponibles, y dieron su número de teléfono a la familia. La consejera del equipo llamaría a la familia algunos días para ver su estado. Después de la cita, la consejera comprobaría cómo les fue. Luego, el equipo daría esta información al pediatra.

Un punto clave, Brownell dijo, es ayudar a los médicos a cuidar a los pacientes dentro de su “hogar médico”, su oficina de atención primaria, donde obtienen la mayor parte de su cuidado.

“Las familias confían en ellos, las abuelas confían en ellos”, dijo. “Todos quieren a su pediatra.”

Si el niño es referido a un proveedor de salud mental, dijo Brownell, el equipo trata de asegurarse que su pediatra y clínico nuevo se comuniquen.

El programa fue modelado imitando a un proyecto de Massachusetts que comenzó hace más de una década y que inspiró más de 30 iniciativas similares. Un estudio del 2014 del Proyecto Massachusetts Child Psychiatry Access informó que los proveedores de atención primaria de pediatría del programa dijeron que su capacidad para satisfacer las necesidades psiquiátricas de sus pacientes había mejorado dramáticamente. También descubrió que el programa ayudó a promover remisiones de consejería y tratamientos apoyados por el estudio como alternativas a la medicación.

Pero los autores del estudio señalaron que todavía hay barreras para los jóvenes con necesidades de salud mental, como la falta de cobertura de seguro o la capacidad inadecuada para los servicios más especializados que no se encuentran en la asistencia primaria.

“… Ahí para mí siempre que lo necesite”

Dr. Robert Adamenko llama a ACCESS Mental Health un par de veces al mes. A veces él quiere saber si es adecuado tratar problemas de salud mental de un paciente él mismo. Otras veces él está buscando consejo sobre el mejor medicamento para un adolescente. A veces llama para hacer seguimiento, y asegurarse de que está en el camino correcto.

Tener a psiquiatras para consultar por teléfono ha hecho que Adamenko se sienta más cómodo en tratar temas de salud mental en su consultorio.

“Ahora hay alguien ahí para mí cuando lo necesito”, dijo Adamenko, quien atiende en Glastonbury como parte de ProHealth Physicians.

Todavía hay situaciones en las que sus pacientes necesitan atención más especializada, como cuando tienen diagnósticos múltiples o poco claros, o han intentado suicidarse. Adamenko comparó su papel en la atención de salud mental con la de otros tipos de medicamentos.

“No puedo reponer huesos, pero puedo poner una férula en un esguince de muñeca”, dijo.

Carbonari, el pediatra de Waterbury, a menudo llama buscando ayuda para encontrar los recursos adecuados para un paciente. Los jóvenes tienen muchas necesidades: depresión, ansiedad, presenciaron violencia, problemas de identidad de género, consumo de drogas, y es difícil para un pediatra saber quién es el mejor terapeuta para tratar a cada uno de ellos, dijo. Pero ahora también se ocupa de más dentro de su práctica.

“Estoy más seguro con ese respaldo de no tener que referir a la gente, y poder mantenerlos en el consultorio, alternativamente, tomando su atención psiquiátrica de vuelta”, dijo.

Las barreras se mantienen

Todavía hay barreras para la atención. Un informe sobre el progreso del primer año por ValueOptions CT, que supervisa el programa, señaló que todavía hay listas de espera para los servicios muy especializados, hay desafíos en encontrar los servicios en las zonas rurales del estado, y dificultades para encontrar psiquiatras que acepten los seguros y estén dispuestos a tratar a niños menores de 10 años, o hagan algo más que administrar medicamentos.

Mientras que el 79 por ciento de las prácticas elegibles se inscribieron con ACCESS Mental Health, casi la mitad, el 45 por ciento, no lo utilizó durante el primer año. Cuando se les preguntó por qué, según ValueOptions, 29 por ciento dijo que se olvidaron que estaba disponible.

Brownell dijo que es demasiado pronto para ver un impacto del programa en el sistema general de salud mental de los niños.

Pero ella y Kim Nelson, vicepresidente de servicios de consulta externa y comunitaria en la Clínica Wheeler, otro centro, dijo que han visto que los pediatras se sienten más cómodos manejando algunos problemas de salud mental en sus consultorios. Nelson dijo que al principio, el equipo recibió más peticiones de referencias u otras cosas que indicaban cierta inquietud sobre el manejo de la atención de salud mental. Ahora los pediatras que llaman parecen más seguros al identificar los trastornos de salud mental o gestionar medicamentos.

La Dra. Dorothy Stubbe, directora médica del centro de ACCESS Mental  en Yale Child Study Center, ve al programa como una forma de ayudar a los jóvenes a tiempo.

“A menudo, cuando los niños llegan a nosotros, ellos han estado luchando con necesidades de salud mental insatisfechas durante mucho tiempo”, dijo.

Y Beth Garrigan, quien dirige el programa de ValueOptions, espera que el programa pueda convertirse en una “intervención preventiva”, capaz de dar ayuda rápidamente a los jóvenes para evitar la necesidad de más ayuda intensiva después.

Aunque los cuestionarios de detección han identificado problemas de salud mental en los jóvenes, permitiéndoles obtener ayuda antes, muchos médicos han dicho que tenían dudas para utilizarlos porque no saben qué hacer si un niño da positivo.

“Si se examinan ahora, siempre podrán llamar “, dijo Brownell.

www.ctmirror.org

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