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Series del Sueño Americano- La Historia de Andres Solvero

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Traducido por Abigail Delgado

Cuando los padres de Andrés Solvero vinieron a los Estados Unidos con sus hijos, ellos tenían una meta en mente, el de garantizar un futuro brillante para sus hijos. Andres Solvero apenas tenía trece años en aquel entonces y aunque era un adolecente, tenía muy claro que el fracaso no era una opción y que su éxito en este país, además de ser el reflejo del sueño de sus padres, iba a ser el inicio de su propio sueño americano.

David y Marta Solvero se encontraban en sus cincuenta años cuando decidieron dejar Perú y todo lo que habían conocido y querido durante todos esos años para vivir en los Estados Unidos. Su madre era arquitecta y su padre un técnico mecánico. Ellos habían provisto todo lo que sus hijos necesitaban, sin embargo, sabían que no podrían garantizar el éxito profesional para ellos en Perú. “Aparentemente, para ese entonces, no habían muchas oportunidades de empleo  para las personas recién graduadas de la universidad y por eso ellos decidieron traernos aquí,” explicó Solvero

Ser un adolecente en un país nuevo no fue un gran problema para Solvero quien logró adaptarse rápidamente al sistema. “Yo intenté asimilar la etapa de transición de la mejor manera posible,” y añadió, “Yo era el único hispano de mi escuela, aparte de mi profesor de español, pero puse de mi parte para aprender a hablar inglés lo más rápido posible”, recordó Solvero

Para Solvero, los sacrificios que sus padres sobrellevaron cuando ellos vinieron a este país, sin poder hablar el idioma y sin poder ejercer sus respectivas profesiones, valió la pena. Solvero comenzó a trabajar desde sus dieciséis años y gracias a su dedicación, ahorros y un préstamo estudiantil, el 2011, Solvero se graduó como Licenciado en Literatura Hispana de la Universidad de Wescon y en noviembre pasado obtuvo su Masterado en Educacion de Northeastern University. “Mis padres se sienten muy felices de que sus sacrificios no fueron en vano. Yo tuve en ellos ejemplos positivos a seguir y ellos también están felices de cómo resultaron las cosas”, Solvero señalo.

Solvero, quien hoy en día es Consejero Estudiantil en Naugautauck Community College, le da un par de recomendaciones a aquellos quienes creen que obtener una profesión en este país puede ser una meta difícil de lograr, especialmente cuando es inmigrante, cabeza de familia o persona de bajos ingresos.

“Uno debe aprender a manejar el tiempo de manera más eficiente y establecer una meta a largo plazo. Hablando de dinero, mi consejo es gastar lo menos posible para obtener su título de asociado ya que en el espectro educacional, un título de asociado no tiene tanto peso como un título de Licenciado o un Masterado,” aconseja, agregando “Matricúlese en colegio universitario local y cuando llegue el tiempo de especializarse usted tendrá el dinero para hacerlo”.

Para Solvero la educación es una prioridad, y en este país, una de sus metas es el de continuar proveyendo consejos y asesoría a aquellos que lo necesitan, especialmente a las personas que son parte de una minoría.

“Me gustaría darle a las personas algo que yo no tuve cuando llegué a este país, y poder facilitar a otros el proceso y experiencia hacia una educación superior”, explicó Solvero enfáticamente.

Los padres de Solvero lograron su sueño Americano el día en que vieron a Solvero y a su hermana Katherina obtener su diploma universitario. “Ellos dejaron una vida entera atrás y por quince años han buscado reinventarse. Ahora que ellos han cumplido con su parte, me gustaría verlos descansar”. Mientras tanto, Solvero continua trabajando en su sueño americano “Me gustaría reconstruir ese sentimiento de tener familiares”, dijo Solvero, quien explicó que especialmente cuando una persona pertenece a la primera generación de una familia establecida en los Estados Unidos, vivir en este país puede resultar ser una experiencia solitaria al no tener tíos, tías, primos, y abuelos cerca, “En una nación construida por inmigrantes, el sacrificio siempre ha sido un ingrediente común en toda historia de éxito”.

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