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Series del Sueño americano- La historia de Marisabel Palomino

Este artículo también está disponible en: Inglés

Por Abigail Delgado

Para Marisabel Palomino, la belleza se encuentra en todas partes, incluso en las cosas y lugares más simples. Sin embargo, sus pinceladas dejan a la vista su admiración por Perú, el país que la vio crecer y el cual eventualmente le mostraría el camino hacia los Estados Unidos de América, el lugar al que hoy llama hogar.

De niña, ella siempre amó las artes, no obstante, la pérdida de su madre cuando ella tan solo tenía nueve años la hizo ver un refugio en las artes donde ella era libre de expresar sus emociones. Su padre solía llamarle “Pequeña Picassa” cuando comenzó a percibir las habilidades y talentos que ella desarrollaba. Pero al llegar el momento en el que Marisabel asistiría a la universidad, su padre no le dio su consentimiento de inscribirse en la Universidad de Bellas Artes en Lima, Perú. “La inseguridad en las calles en aquel momento, hizo que mi padre no quiera darme permiso para ir a una universidad lejos de casa y en vez de esto me matriculé en una universidad más cercana, en la cual obtuve mi Bachillerato en Artes y Diseño Gráfico”, explicó Marisabel.

Con el título en mano, Marisabel tuvo dificultades para encontrar una oportunidad que le permitiera desarrollarse como artista. Al mismo tiempo, y justo después de haber terminado la universidad, ella contrajo matrimonio con Marco Artieda y juntos decidieron intentar suerte en otro país. Tomar esta decisión fue difícil para ellos, ya que implicaba la separación de sus amadas familias y especialmente para Marisabel, la separación de su padre y de sus hermanas, quienes siempre cuidaron de ella. “Yo aún recuerdo sus caras en el aeropuerto cuando nos dijimos adiós. Tenían aquella sonrisa a medias. Una parte de ellos estaba feliz por nosotros pero la otra parte estaba triste y no quería que partiéramos”, dijo Marisabel.

Marisabel y su esposo llegaron al pueblo de Washigton Depot el año 2000 y vivieron por algún tiempo en la casa de sus familiares. Marco comenzó a trabajar largas jornadas de trabajo lo cual hizo que Marisabel sintiera aquel sentimiento de soledad que muchos inmigrantes encaran al tratar de ajustarse a un nuevo país. “Yo estaba rodeada por tanta gente en Perú todos los días y de repente en este país estaba sola”, narró Marisabel

Pero fue después de dar a luz a sus hijas, Alondra y Aranntza, que su vida cambio una vez más y ella se sintió nuevamente rodeada de amor, esperanza y paz en su corazón.

Después de algún tiempo de conocer a personas de la zona, ella encontró la oportunidad que había estado buscando en la Asociación de Artes de Washington. “Yo llegué a este lugar y con mi poco ingles les deje saber mi interés en las artes. Poco a poco y mientras tomaba clases de pintura y dibujo, ellos comenzaron a percibir mi talento y desde ese entonces yo voy a este lugar una vez por semana”. Patty Fogle, quien ha sido mentora y testigo de la evolución como artista durante los últimos diez años de la artista sudamericana afirmó, “El arte vibrante y sensual de Marisabel forman un puente natural de memorias de sus anheladas y amadas raíces Peruanas”.

Hoy en día, y después de haber mejorado significativamente su inglés, Marisabel desarrolla su talento en diferentes maneras, todas relacionadas con el arte. Ella ha participado en numerables campamentos de verano de artes y manualidades para niños. Además, se desenvuelve como artista de pinta caritas en fiestas infantiles y es la Directora de Artes y Manualidades del departamento de Parques y Recreación de Washington Depot.

Marisabel ha logrado exponer su trabajo en distintos lugares de la región así como también en Stairwell Gallery de la biblioteca Gun Memorial de Washington. Hoy en día, su meta es exhibir su más reciente trabajo llamado “Aquí y Allá”.

“Quiero enseñarle al mundo mi amor por el Perú, pero también mi amor por este país que me hizo crecer como persona y descubrir de que todo lo que estudie en Perú sobre el arte, diseño y fotografía valió la pena. Mi sueño americano era poder ser reconocida por mi arte y yo logré ese sueño”.

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