Share

Venezuela, Un País Que Agoniza

Este artículo también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil

Por Maria Danniella Gutierrez-Salem

mdgutier@gmail.com

Escribir sobre Venezuela se ha convertido en un obituario, el cual explica quien fue en vida pero sin hablar de su futuro. Por muy triste que se lea, es la completa realidad. Los Venezolanos lo hemos perdido casi todo, sólo nos falta perder el miedo, aunque en la actualidad pareciera que eso también se perdió, pues a lo largo y ancho de toda Venezuela se han registrado durante las últimas semanas un gran número de protestas, cuyo resultado ha sido la muerte de muchos inocentes, inclusive niños, a manos de la Guardia Nacional (organismo de seguridad del Estado). Se preguntarán ustedes, ¿qué es lo que me califica a opinar de Venezuela? Puedo generalizar diciendo que soy venezolana de nacimiento, abogada de profesión, hija de ganaderos por arraigo y opositora a toda injusticia por convicción.

Siempre me sentí afortunada por nacer en la tierra del Libertador Simón Bolívar, a quien merecidamente se le rinde homenaje y se ha erigido estatuas en el mundo entero. Hoy se nos acusa de ser culpables de convertir al país que tiene la reserva de petróleo más gran del mundo en una letrina, donde no hay comida, medicamentos, seguridad y mucho menos trabajo. Quisiera decir que no somos culpables, pero la mayoría que hoy se arrepiente votaron por el difunto Hugo Chávez, y después votaron por el actual presidente Nicolás Maduro. Hoy cumplimos la sentencia de la ignorancia. Con nuestro voto, dimos carta blanca a la corrupción, permitimos que los militares gobernaran en lugar de resguardar. Se instauró el despotismo, la depravación, el odio en nombre de un llamado Socialismo del siglo 21, que lo único que ha traído es miseria.

El socialismo es la mentira de quienes quieren ganar el voto de los que no desean trabajar o pagar impuestos y que desconocen la palabra “superación”. Como abogada, me tocó vivir de cerca el irrespeto al ordenamiento jurídico, la corrupción de la mayoría de los jueces, el retraso procesal y el parcialismo.

Mi padre nació y murió siendo ganadero, pues él creyó siempre que el trabajo más noble que podía realizar era trabajar la tierra. No tenemos comida en Venezuela como resultado de la expropiación de fincas, las invasiones propiciadas por el gobierno, la falta de insumos para las cosechas, el uso de divisas para la compra de semillas que ya no servían o alimentos vencidos.  Existe un gran número de militares corruptos y civiles afectos al gobierno que se enriquecen al sumir a la escasez a toda una nación y luego gritando que existe “Guerra Económica”. Esto mismo ocurrió en cada industria, como el automovilístico, eléctrico, construcción, entre otros. La corrupción lo devoró todo.

Yo milité en uno de los muchos partidos que hoy conforman la UNIDAD, quienes buscan incansablemente una salida constitucional. Pero lanzamos piedras a un dragón. Mientras no se aplique la Carta Democrática, el mundo le dará la espalda a Venezuela. El cáncer de la corrupción se ha expandido por todos los llamados países del ALBA. La política no puede estar por encima del bienestar de la humanidad. Sí, la humanidad, pues Venezuela es sólo el principio. Esta receta del éxito de corrupción escondida detrás del socialismo, directa o indirectamente, nos afectará a todos. No sólo son peligrosos los religiosos radicales sino también los socialistas radicales. Venezuela agoniza pero aún está viva, y los venezolanos no nos rendiremos en la lucha por nuestra libertad, ya sea dentro o fuera del país, ¡pues la justica al final se impondrá!

Caption: Merida, la capital del estado de Merida, está ubicado a los pies de los Andes, a sólo 15 kilometros del punto más alto de Venezuela. Es el centro de actividades al aire libre en Venezuela.

Leave a Comment