Niños Como Yo Están Demostrando Que la Democracia No Es Solo Para Adultos

Por Emily Brubaker

En el Día de los Veteranos, estudiantes de escuela intermedia de 39 estados compitieron por conquistar el título de campeón del National Civics Bee.

Tuve la fortuna de convertirme en la campeona de la edición inaugural de 2024 del Bee. Al bajar del escenario ese día, comprendí que yo, una estudiante de octavo grado de Alaska, acababa de demostrarle al país que los jóvenes pueden y deben dar forma a nuestra democracia.

Mi camino en la educación cívica comenzó con algo profundamente personal. Nací con una condición congénita que requiere procedimientos dentales costosos. Con demasiada frecuencia, las compañías de seguros se niegan a cubrirlos.

En lugar de simplemente aceptar esa realidad, mi familia y yo comenzamos a trabajar para lograr la aprobación en el Congreso de la Ensuring Lasting Smiles Act. Conté mi historia a los legisladores, expliqué por qué el proyecto de ley era importante y les pedí que actuaran. Ahora, el proyecto cuenta con patrocinadores bipartidistas tanto en la Cámara como en el Senado.

La educación cívica no se trata solo de libros de texto o exámenes de historia. Tampoco es algo que tengamos que esperar hasta ser adultos para practicar.

El National Civics Bee reunió a estudiantes de todo el país para poner a prueba nuestra convicción de que tenemos el poder de marcar la diferencia. La oportunidad de ganar una beca de $100.000 llamada Bill Daniels National Civics Award también fue un gran incentivo.

Durante la competencia, me encantó ver a jóvenes interesados en comprender cómo funciona realmente nuestro gobierno.

A veces, mis compañeros preguntan: “¿Por qué deberíamos aprender educación cívica si todavía no podemos votar?” Mi respuesta es sencilla. La educación cívica es el conjunto de herramientas para dar forma a nuestras comunidades y a nuestro país.

Cualquiera puede aprender lo básico: cómo un proyecto de ley se convierte en ley o qué facultades tienen los organismos municipales locales o las juntas escolares en sus comunidades. Cualquiera puede alzar la voz escribiendo a sus legisladores o compartiendo sus ideas con funcionarios electos. Cualquiera puede involucrarse ayudando en los centros de votación el Día de las Elecciones o haciendo voluntariado en su comunidad. Cualquiera puede inspirar a otros a participar activamente en la vida cívica y ayudar a amigos, familiares y otros miembros de la comunidad a comprender por qué el autogobierno es importante.

La educación cívica es la herramienta que nos permite construir el futuro que queremos.

Demasiados estudiantes nunca tienen la oportunidad de ver nuestra democracia en acción desde primera fila. La educación cívica con frecuencia queda relegada, desplazada entre la preparación para exámenes y otras materias. El National Civics Bee fue lanzado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos y el Daniels Fund para cambiar esa realidad.

Los adultos tienen un papel importante que desempeñar. Pueden convertir la educación cívica en una verdadera prioridad en las aulas, apoyar programas como el Civics Bee y escuchar cuando los jóvenes alzan la voz.

Para mí, el Civics Bee es solo el comienzo. Seguiré trabajando para lograr la aprobación de la Ensuring Lasting Smiles Act y alentando a mis compañeros a participar en la vida cívica ahora, no después.

La democracia no es un deporte para espectadores. Los jóvenes no tienen que esperar hasta la edad adulta para generar cambios. Podemos empezar ahora mismo. Y nuestro país será más fuerte por ello.

Emily Brubaker es estudiante de noveno grado en Anchorage, Alaska, y campeona del National Civics Bee 2024. Para más información, visite NationalCivicsBee.org. Este texto fue publicado originalmente en Newsweek.