Noticias Falsas y Salud Mental: Por Qué Hacer una Pausa Antes de Compartir También Es Autocuidado

Por Milton Capón Bermeo

Cada día recibimos decenas de mensajes en nuestros teléfonos. Una publicación en Facebook, un video en TikTok, una cadena de WhatsApp o una imagen compartida en Instagram puede presentarse como una noticia urgente. Algunas informaciones son verdaderas; otras son incompletas, exageradas o sencillamente falsas. El problema es que, cuando una información despierta miedo o indignación, nuestra reacción puede ser más rápida que nuestra capacidad para verificarla.

Desde la perspectiva de la salud mental, esto merece nuestra atención. La exposición repetida a mensajes alarmantes puede mantener a algunas personas en un estado de preocupación constante. Cuando además la información se relaciona con la seguridad, la familia, la salud, inmigracion, el trabajo o el futuro, el impacto emocional puede ser todavía mayor. No se trata de decir que una noticia falsa por sí sola causa un trastorno mental; se trata de reconocer que un ambiente digital cargado de miedo, incertidumbre y conflicto puede influir en nuestro bienestar emocional.

Connecticut ya está tomando en serio la relación entre el entorno digital y la salud mental. En junio de 2026 se convirtió en ley una legislación que establece nuevas protecciones para jóvenes frente a determinados riesgos de las redes sociales, incluyendo medidas relacionadas con algoritmos adictivos, notificaciones y advertencias sobre riesgos para la salud mental. El mensaje es claro: el bienestar digital también forma parte de la salud pública.

Pero hay otra dimensión que depende de nosotros: aprender a manejar la información que consumimos y compartimos.

Por eso propongo una herramienta sencilla de prevención: la higiene digital (termino que retoma el llmado de la ONU, campaña Pause 2020). Antes de compartir una noticia, hagamos una pausa. Preguntémonos: ¿Cuál es la fuente? ¿Tiene fecha? ¿La información aparece en fuentes periodísticas o institucionales confiables? ¿Estoy leyendo el contenido completo o solamente un titular? Y, quizá la pregunta más importante: ¿quiero compartirlo porque está comprobado o porque me hizo sentir miedo, rabia o ansiedad?

Las emociones son importantes, pero no deberían convertirse en nuestro único filtro para decidir qué es verdad. Cuando una publicación nos provoca una reacción muy intensa, ese puede ser precisamente el momento para detenernos, respirar y verificar.

También necesitamos recuperar el derecho a desconectarnos. Estar informados no significa revisar las noticias todo el día. Podemos establecer horarios para consultar información, seleccionar fuentes confiables y evitar contenidos que nos alteren inmediatamente antes de dormir. Los padres, además, pueden convertir estas prácticas en conversaciones familiares, enseñando a niños y adolescentes que pensar antes de compartir también es una forma de autocuidado.

Mi mensaje a nuestra comunidad de Connecticut es positivo: no tenemos que vivir con miedo frente a las redes sociales. Tenemos la capacidad de aprender, verificar y elegir. Las plataformas digitales pueden ayudarnos a comunicarnos, encontrar apoyo, educarnos y construir comunidad cuando las utilizamos conscientemente.

Cuidar la salud mental también significa cuidar la información que permitimos que ocupe espacio en nuestra mente. Una comunidad saludable no es aquella que nunca enfrenta noticias difíciles; es aquella que aprende a responder a ellas con información, pensamiento crítico, empatía y solidaridad.

Antes de compartir, respiremos. Antes de reaccionar, verifiquemos. Y antes de permitir que una publicación gobierne nuestras emociones, recordemos algo esencial: nuestra tranquilidad también merece protección.

Milton Capón Bermeo es un psicólogo clínico con 18 años de experiencia en Ecuador en las áreas de atención clínica, salud pública y políticas sociales, graduado de la clase PLTI de Danbury 2024 y cofundador de la Comunidad Migrante ABYA YALA. Para contactarlo, llame al (203) 809-0603.