Los Archivos Epstein Son Un Llamado de Atención Nacional — Y Nuestra Comunidad Necesita Escucharlo
Esa incredulidad es comprensible, pero peligrosa. A menudo surge del miedo, la autoprotección o simplemente de no comprender cómo opera la violencia interpersonal.
Durante años, los misteriosos y ominosos “archivos Epstein” han proyectado una larga sombra sobre Estados Unidos. Aunque gran parte de estos documentos permanece sin divulgar o sin resolverse, una verdad es inconfundible: los sobrevivientes de violencia sexual merecen ser escuchados, creídos y apoyados.
Con demasiada frecuencia, cuando las víctimas —especialmente aquellas afectadas por personas poderosas o influyentes— se atreven a hablar, lo hacen mucho antes de que se haga justicia, si es que la justicia llega a hacerse. Aun así, el reflejo de nuestra sociedad sigue siendo silenciarlas, avergonzarlas, minimizarlas, desacreditarlas o culparlas. La violencia sexual, incluido el tráfico sexual, es un delito grave que ocurre en todas las comunidades de este país. Afecta a personas de todas las identidades, orígenes y niveles socioeconómicos. Sin embargo, cuando casos como el de Epstein ocupan los titulares, muchas personas reaccionan con incredulidad o con negación.
Esa incredulidad es comprensible, pero peligrosa. A menudo surge del miedo, la autoprotección o simplemente de no comprender cómo opera la violencia interpersonal. Por esta razón, en The Center for Empowerment and Education basamos nuestro trabajo en educar a las personas sobre la prevalencia, las dinámicas y las señales de alerta de la violencia sexual e interpersonal. Cuando las personas entienden cómo se manifiesta la violencia, están mucho mejor preparadas para reconocerla y apoyar a los sobrevivientes afectados, incluidas las personas en sus propias vidas.
Estos temas pueden ser oscuros y abrumadores, y es natural que la gente los evite. Pero el conocimiento es poder. Las comunidades informadas pueden exigir responsabilidades a los agresores, interrumpir las normas culturales que permiten que el abuso prospere y crear entornos más seguros para todos.
Recientemente, parte del discurso público ha cuestionado la gravedad de la violencia sexual según la edad de la víctima. Esta visión no solo es errónea, sino peligrosa. La violencia sexual es devastadora a cualquier edad. Los niños, niñas y adolescentes, en particular, merecen sentirse seguros con los adultos en sus vidas. Si usted cuida o guía a jóvenes, es esencial recordarles que no hay ninguna excusa para el abuso y que las víctimas nunca tienen la culpa. La violencia sexual no ocurre por accidente ni es causada por las decisiones, la vestimenta o la apariencia de la víctima. Ocurre porque algunas personas eligen causar daño y porque una cultura que justifica o minimiza el abuso les permite sentirse con derecho a hacerlo.
Con los archivos Epstein nuevamente en la conversación nacional, tenemos una oportunidad —quizás una obligación— de enfrentar las realidades más amplias de la violencia sexual. Debemos examinar cómo el poder, el estatus y las narrativas culturales pueden ocultar las faltas y silenciar a los sobrevivientes. Y debemos confrontar nuestras propias tendencias a mirar hacia otro lado cuando la verdad resulta incómoda.
Si realmente queremos prevenir la violencia sexual, debemos tomarla en serio, cuestionar las narrativas que protegen a los agresores y colocar la responsabilidad exactamente donde corresponde: en quienes cometen el daño y en quienes lo justifican o defienden.
Si usted o alguien que conoce ha experimentado violencia sexual, The Center for Empowerment and Education ofrece servicios de apoyo confidenciales y gratuitos. Le vemos y le creemos.
Línea Directa de Violencia Sexual – 24/7: 203-731-5204
Thecenterct.org